Crees que solo estás diciendo cosas. En realidad estás haciendo cosas. Cada vez que abres la boca o escribes una frase, estás utilizando una herramienta específica. Estas herramientas se denominan funciones del lenguaje. Definen la intención exacta detrás de tus palabras.
¿Por qué utilizamos diferentes funciones de lenguaje?
Todo se reduce al propósito. No hablamos en el vacío. Hablamos para informar, mandar, expresar sentimientos o construir vínculos sociales. La función cambia según lo que necesite del oyente.
Considere una frase sencilla: “Cierra la puerta”.
– Si usted es un padre y le dice a un niño pequeño que deje de llorar, está utilizando la función imperativa. Quieres acción.
– Si eres un poeta que escribe un soneto sobre una habitación con corrientes de aire, estás utilizando la función poética. Te importa el sonido y el ritmo.
– Si eres un médico explicando un procedimiento, estás utilizando la función referencial. Te importan los hechos.
Mismas palabras. Diferentes trabajos.
¿Qué función es más importante en la comunicación diaria?
La mayoría de la gente utiliza de forma predeterminada la función referencial. Este es el caballo de batalla del lenguaje. Se centra en el mundo exterior al hablante. Es objetivo, fáctico y tiene como objetivo la transferencia de información.
Piense en un informe de noticias. “El mercado de valores ha caído hoy un 2%.” Eso es referencial. Apunta a la realidad. No dice “Me siento triste por el mercado”. No dice “Por favor compre acciones”. Simplemente informa lo que pasó.
Pero no somos robots. También utilizamos la función emotiva. Se trata de los sentimientos del hablante. “¡Estoy tan enojado por esto!” La atención se centra en el hablante, no en los hechos.
Luego está la función conativa. Esto se dirige al oyente. Intenta obligarlos a hacer algo. “Por favor, pásame la sal”. “Compre esto ahora”. “No toques eso.” El poder se dirige hacia la audiencia.
¿Cómo funcionan juntas estas funciones?
Rara vez actúan solos. Una buena frase a menudo cumple varias funciones a la vez.
Tomemos este ejemplo: “Oye, ¿puedes pasarme el control remoto? Me muero por ver el final”.
- Conativo : Quieres el control remoto.
- Emotivo : Estás expresando mucha ansiedad o entusiasmo (“Me estoy muriendo”).
- Fático : “Oye” es sólo un lubricante social. Mantiene el canal abierto.
Comprender esta combinación te ayuda a leer entre líneas. Cuando alguien dice “Hace un poco de frío aquí”, rara vez se limita a informar la temperatura. Probablemente estén usando la función conativa. Quieren que bajes la temperatura.
¿Dónde vemos estas funciones en la vida real?
Mira la publicidad. Es una masterclass en funciones mixtas.
– “Este coche tiene un motor de 300 caballos de fuerza”. (Referencial)
– “Siente la emoción”. (emotivo)
– “Compra el tuyo hoy.” (conativo)
Mira las redes sociales. “¡Me gusta y comparte!” (Conativo). “No puedo creer que esto haya sucedido”. (Emotivo). “Aquí están los hechos”. (Referencial).
Estás cambiando constantemente de modo. La clave es saber en qué modo estás. Si confundes una declaración emotiva
Cómo las seis funciones del lenguaje realmente dan forma a tus conversaciones diarias
Hablas para conmover a la gente. Esa es la base. Pero cuando dices “pasa la sal” versus “el cielo es azul”, no estás haciendo lo mismo. Las palabras cambian de forma según el trabajo que deben realizar. Roman Jakobson trazó esto, dividiendo la comunicación humana en seis roles distintos. Saber cuál estás usando te impide hablar más allá de la persona que tienes delante.
Usar el lenguaje para exigir acción
Esta es la función apelativa o conativa. No estás describiendo un mundo; estás intentando cambiar uno. El objetivo es una reacción. Un voto. Una comida. Una respuesta.
- “Vota verde”.
- “¿Hiciste la cena?”
- “Dime.”
Aquí viven políticos y anunciantes. No les importa el clima; les importa su próximo clic o boleta. Si su mensaje es ignorado, probablemente falló en la función conativa. Hablaste, pero no empujaste.
Transmitir hechos sin tonterías
La función referencial, representativa o informativa es el caballo de batalla de la información. Estás informando sobre el entorno o la realidad objetiva. El objetivo es la claridad, no la emoción.
- “El teléfono no funciona”.
- “Está lloviendo otra vez”.
- “El fuego es producto de la combustión”.
Los artículos científicos y las noticias se basan en gran medida en esto. Si está escribiendo un manual, este es su carril. Quita la poesía. Elimina los sentimientos. Sólo da los datos. Si el receptor malinterpreta los hechos, la función referencial falló.
Expresar lo que sientes por dentro
A veces el mensaje no se refiere en absoluto al mundo exterior. Se trata del remitente. Esta es la función emotiva, expresiva o sintomática. Estás transmitiendo tu estado interno.
- “¡Me siento muy bien hoy!”
- “Te amo.”
- “Estoy profundamente decepcionado.”
Esta función valida tu realidad emocional. No pide acción ni informa sobre el cielo. Dice: “Mírame. Siente lo que siento”. Malinterpretar esto es común. La gente suele escuchar “Estoy decepcionado” como una petición para arreglar algo (conativa), cuando en realidad es sólo una expresión de dolor (emotiva).
Preocuparnos por la belleza de las palabras.
No todas las oraciones tienen que ser útiles. Algunas existen para ser hermosas. La función poética o estética se centra en la forma del mensaje en sí. Estás utilizando retórica, ritmo e imágenes.
- “El que parte y comparte se queda con la mejor parte”.
- “El hombre era alto y tan delgado que parecía estar siempre de perfil” (Mario Vargas Llosa).
- Descripción que hace Borges de la muerte de Beatriz Viterbo en El Aleph, donde los cambiantes anuncios de cigarrillos indican que el universo sigue adelante.
La literatura vive aquí. La poesía, las novelas y los trabalenguas se basan en esto. Si estás editando un poema, estás trabajando en la función estética. Si está editando un correo electrónico comercial, es probable que lo esté eliminando.
Mantener el canal abierto
¿Alguna vez has dicho “hola” sólo para iniciar una llamada? ¿O “está bien” para mantener una conversación? Esa es la función fática o de contacto. Tiene valor informativo nulo. Simplemente demuestra que la línea está funcionando.
-“Te escucho, si.”
– “Seguro.”
– “Acordado.”
– “Hasta luego.”
Este es el pegamento. Inicia, mantiene o finaliza el contacto entre hablantes. Sin él, la comunicación parece robótica y rota. Es el lubricante social.
Hablando del idioma en sí
Por último, está la función metalingüística. Estás usando el lenguaje para explicar el lenguaje. Estás saliendo de la conversación para analizar las herramientas que estás utilizando.
- “La palabra función es un sustantivo femenino.”
- “Juan camina por el parque es una frase.”
- “Veo es la primera persona del singular del verbo ver.”
- “Filosofía significa ‘amor al conocimiento'”.
Las lecciones de gramática y las definiciones del diccionario se encuentran aquí. Es meta. No estás hablando de Juan; estás hablando de la palabra “Juan” y su función gramatical.
Comprender estas seis funciones le ayudará a elegir la herramienta adecuada. ¿Quieres informar? Utilice la función referencial. ¿Quieres trasladar a alguien? Utilice la función conativa. ¿Quieres conectarte? Utilice la función fática. Las palabras son las mismas, pero la intención cambia el impacto. ¿Cuál estás usando ahora mismo?

















