La idea de que muchas de las principales lenguas del mundo comparten un único ancestro antiguo es descabellada. Sugiere un enorme árbol lingüístico que se extiende por el norte de Eurasia. Esta es la hipótesis nostrática. Su validez sigue siendo incierta. La mayoría de los lingüistas lo tratan con escepticismo. Sin embargo, la teoría tiene una historia larga y confusa.
Holger Pedersen inició la conversación. Fue el primero en proponer que las familias indoeuropeas, urálicas, altaicas y afroasiáticas podrían pertenecer a una categoría amplia. Él no se detuvo ahí. También incluyó a otras familias. El alcance era enorme.
Un avance rápido hasta la década de 1960. Vladislav Illich-Svitych defendió detalladamente la teoría. Amplió la lista significativamente. Añadió kartveliano (lenguas caucásicas) y dravidiano a la mezcla. El árbol genealógico se hizo más grande. Illich-Svitych comenzó a reconstruir Proto-Nostratic. Esta es la hipotética lengua ancestral.
Murió en 1966. Nunca terminó la obra. La reconstrucción fue incompleta.
Aron Dolgopolsky intervino. El lingüista israelí nacido en Rusia hizo importantes contribuciones a la teoría. Ayudó a refinar las ideas que Illich-Svitych dejó pendientes.
La hipótesis sigue siendo muy controvertida. Los debates arden sobre la metodología y los datos. ¿Es una familia real? ¿O una coincidencia? La pregunta queda en el aire.
















