Un coyote macho solitario ha captado la atención tanto de los biólogos como del público al completar un agotador nado de dos millas a través de la Bahía de San Francisco para llegar a la isla de Alcatraz. Esta hazaña es particularmente sorprendente dada la historia de la isla como prisión federal de máxima seguridad, donde este resistente canino sorteó con éxito las mismas corrientes frías y rápidas que frustraron los intentos de fuga de los humanos.

Un viaje más largo de lo esperado

Cuando el coyote apareció por primera vez en Alcatraz a principios de enero, los expertos en vida silvestre asumieron que había nadado desde la cercana costa de San Francisco, una distancia de poco más de una milla. Sin embargo, el análisis genético posterior reveló una historia de origen mucho más impresionante.

Las muestras de ADN recolectadas de huellas recientes y excrementos encontrados en la isla se enviaron a la Universidad de California en Davis para su análisis. Los resultados sorprendieron a los funcionarios: el nadador no era un “chico de ciudad” de San Francisco, sino un miembro de la población de coyotes establecida en Angel Island, ubicada aproximadamente a dos millas (3,2 kilómetros) de distancia.

“Nuestra suposición de trabajo era que el coyote nadó desde San Francisco porque es una distancia significativamente más corta. No pudimos evitar quedar impresionados por su logro al llegar a Alcatraz”, dijo Bill Merkle, un ecologista de vida silvestre del Servicio de Parques Nacionales.

¿Por qué nadar esa distancia?

Si bien se sabe que los coyotes son buenos nadadores, atravesar las frías y agitadas aguas de la bahía a esa distancia es excepcionalmente raro. Camilla Fox, fundadora de la organización sin fines de lucro Proyecto Coyote, sugiere que la motivación probablemente fue impulsada por comportamientos instintivos comunes a cánidos como los lobos.

“Es increíblemente raro que los humanos vean a uno haciéndolo”, señaló Fox. “Nunca habíamos escuchado una historia así de un coyote haciendo un viaje tan largo en una corriente oceánica bastante desafiante”.

Los expertos creen que el macho probablemente abandonó su territorio natal en Angel Island en busca de pareja o para establecer un nuevo territorio que defender. Imágenes de vídeo de principios de enero capturaron al animal remando vigorosamente por la bahía antes de luchar por arrastrarse hasta las costas rocosas de Alcatraz.

Implicaciones ecológicas e ironía histórica

La aparición del coyote generó preocupaciones inmediatas entre los funcionarios del parque. Alcatraz es un hábitat de anidación fundamental para diversas aves marinas, y los depredadores pueden representar una amenaza importante para las especies que anidan en el suelo. El Servicio de Parques Nacionales se preparó para capturar y reubicar al animal para proteger las poblaciones de aves.

Sin embargo, el coyote desapareció desde entonces. No ha habido más avistamientos y las cámaras de seguimiento no han registrado evidencia de su presencia continua en la isla. No está claro si regresó a Angel Island, falleció o se mudó a otro lugar.

El evento añade una capa de ironía al pasado histórico de la isla. Alcatraz funcionó como prisión federal desde la década de 1930 hasta su cierre en 1963 debido a los altos costos operativos y su aislamiento. Durante su mandato, 36 hombres intentaron 14 fugas distintas, casi todos los cuales fueron atrapados o no sobrevivieron a las traicioneras corrientes. En 1973, el sitio fue reabierto como parque nacional.

Mientras tanto, Angel Island—ahora un parque estatal—tiene su propia historia compleja como centro de detención de inmigrantes donde los chinos y otros inmigrantes fueron retenidos por períodos que iban desde días hasta dos años. Hoy en día, sirve como santuario para la vida silvestre, incluida una población de coyotes que ha colonizado con éxito el área a pesar de los desafíos.

Una nota sobre la convivencia

A medida que las poblaciones de coyotes se expanden a entornos urbanos y semiurbanos, los expertos enfatizan la importancia de una coexistencia respetuosa. Con la temporada de crías actualmente en marcha, Fox insta a los visitantes de Angel Island y otros espacios abiertos a permanecer alerta y evitar molestar a las familias de coyotes o sus guaridas.

En resumen, el viaje del coyote de Alcatraz destaca la sorprendente adaptabilidad de la vida silvestre en ecosistemas cambiantes. Si bien la presencia del animal planteó una preocupación ecológica temporal, su desaparición deja tras de sí una notable historia de resistencia que desafía nuestras suposiciones sobre los límites que los animales están dispuestos a cruzar.