Las mamás ballenas están agotadas. Migran miles de kilómetros sin comer y luego amamantan a sus crías durante meses. Es un ciclo brutal.

Las ballenas francas australes (Eubalaena australis ) hacen algo que ninguna otra especie de ballena hace. Se ponen boca abajo.

Este comportamiento se observó en Head of the Bight en Australia del Sur. La ubicación es crítica. Estas aguas son un terreno de desprendimiento, relativamente a salvo de colisiones con barcos. Pero ¿por qué rodar sobre sus espaldas?

La respuesta podría ser simple: control.

Descansando como una madre

Renae van Noort de la Universidad de Australia Occidental dirigió el estudio. Su equipo utilizó drones. Filmaron 75 horas de metraje. Observaron 90 parejas de madre y cría.

¿Los resultados? Las madres dedicaban una media del 33% de su tiempo a descansar. Los terneros también descansaron, normalmente sincronizados con sus madres.

La mayoría de los cetáceos flotan con la parte dorsal hacia arriba. A veces bajo el agua. A veces en la superficie. Pero el 25% de estas madres hizo algo diferente. Se dieron la vuelta.

Este método específico de descanso les ayuda a gestionar su energía. Y su suministro de leche.

“Este es definitivamente un comportamiento inusual. Parece bastante extraño, especialmente cuando los ves con sus aletas pectorales en el aire.” —Renae van Noort

La estrategia al revés

¿Cuánto tiempo pasan así? Sólo el 2%. Casi nunca. Tanto bajo el agua como arriba.

Sólo se vio a madres lactantes haciendo esto. También se observó una ballena preñada.

¿Por qué? Cuando una madre se acuesta boca arriba, sus pantorrillas no pueden alcanzar las hendiduras mamarias. La posición actúa como una barrera.

Obliga al ternero a esperar.

Esto le da a la madre agencia. Ella decide cuándo alimentarse. Ella decide cuándo descansar. No se trata sólo de flotación pasiva. Es una gestión activa.

Además, la regulación de la temperatura podría influir. El aire fresco que golpea sus aletas abdominales podría enfriarlos.

¿Por qué sólo las ballenas francas australes?

No verás ballenas jorobadas ni azules haciendo esto. Malin Lilley, psicóloga de la Universidad Texas A&M que no participó en el estudio, ofrece una teoría.

Otras especies tienen diferentes métodos de conservación de energía. O quizás sus hábitats sean demasiado peligrosos.

Rodar boca arriba te hace vulnerable. Los barcos contraatacan.

Las ballenas francas australes en Head of the Bight se encuentran en un área protegida. Allí la perturbación humana es menor. Esta seguridad podría ser la clave. Sin él, darse la vuelta sería un suicidio.

Lo que aún no sabemos

El estudio, publicado en Mammalian Biology el 6 de julio, responde algunas preguntas. No todos.

No sabemos por qué algunas madres hacen esto y otras no. El 25% participó en el comportamiento. El resto no.

¿Se aprende? ¿Los terneros miran a sus madres? ¿Aprenden a través de la experiencia? Lilley sugiere que futuras investigaciones deberían analizar cómo se transmite este hábito.

Por ahora, sólo sabemos que las mamás ballena necesitan un descanso. Incluso si esa ruptura implica estar boca abajo en el océano.