La opinión pública en Estados Unidos se está inclinando significativamente hacia el uso médico de los psicodélicos. Una nueva encuesta revela que la mayoría de los votantes ahora apoya la eliminación de barreras a la investigación científica sobre sustancias como la psilocibina y la MDMA, mientras que casi la mitad está a favor de legalizar estos compuestos con fines terapéuticos. Esta creciente aceptación marca una diferencia notable con respecto a años anteriores, lo que sugiere que el panorama cultural y político se está preparando para una posible reforma regulatoria.

Un rápido cambio en el sentimiento de los votantes

Los datos provienen de una encuesta realizada por la U.C. Centro Berkeley para la Ciencia de los Psicodélicos (BCSP) en abril de 2025, que encuestó a más de 1.500 votantes estadounidenses. Los resultados indican una rápida aceleración del apoyo público en sólo dos años:

  • Apoyo a la investigación: El 63 por ciento de los encuestados dijo que “apoya firmemente” la reducción de las barreras al estudio de los psicodélicos. Este es un aumento sustancial del 49 por ciento en 2023.
  • Legalización terapéutica: El 46 por ciento de los votantes ahora apoya firmemente la legalización de los psicodélicos para uso médico, frente al 36 por ciento en 2023.
  • Acceso a recetas médicas: El apoyo para que estas sustancias estén disponibles mediante receta médica aumentó al 41 por ciento, en comparación con el 29 por ciento en la encuesta anterior.

A pesar de este aumento en el apoyo a las aplicaciones médicas y científicas, el apoyo a una despenalización más amplia se ha mantenido relativamente estancado en alrededor del 28 por ciento. Esta distinción resalta una visión pública matizada: los votantes se sienten cada vez más cómodos con marcos médicos controlados, pero siguen dudando sobre cambios legales amplios que podrían eliminar por completo la supervisión. Actualmente, la posesión de psicodélicos como LSD, MDMA y psilocibina sigue siendo ilegal a nivel federal en Estados Unidos.

Comprender los matices

Los expertos sugieren que este cambio refleja una “creciente aceptación pública” más amplia de los tratamientos psicodélicos, según Mason Marks, investigador principal del Centro Petrie-Flom de la Facultad de Derecho de Harvard. Sin embargo, Marks advierte que términos como “despenalización” y “uso terapéutico” pueden tener diferentes significados para diferentes personas. Se necesita más investigación para comprender las motivaciones específicas detrás de estas respuestas, ya que el apoyo público puede estar impulsado por un deseo de ayuda médica más que por una postura libertaria general sobre la política de drogas.

Tyrone Sgambati, coautor del informe y científico investigador postdoctoral del BCSP, señala que el público está “inundado de información” sobre los psicodélicos. Esta afluencia de datos parece estar despertando curiosidad y deseo de comprender los supuestos beneficios de estas sustancias. Sin embargo, Sgambati señala que la línea plana en el apoyo a la despenalización sugiere una cautela persistente; Si bien los estadounidenses están ansiosos por tener acceso médico, no necesariamente quieren que estos medicamentos sean eliminados por completo de la regulación legal.

Política y opinión pública alineadas

Los hallazgos de la encuesta llegan en un momento crucial en la política estadounidense. En abril, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva destinada a impulsar la investigación sobre terapias psicodélicas. Esta orden está diseñada para reducir los obstáculos regulatorios para el estudio de la psilocibina, la MDMA, la ibogaína y otros compuestos.

Aunque la encuesta se realizó antes de la orden ejecutiva, los resultados indican que el apetito público ya se había ido construyendo en la misma dirección que la nueva política. La alineación entre el sentimiento de los votantes y la acción federal sugiere que se están sentando las bases para una era más abierta de la ciencia y la medicina psicodélicas.

Conclusión clave: El creciente apoyo a la investigación y terapia psicodélica refleja un discurso público en proceso de maduración. Los estadounidenses distinguen cada vez más entre uso recreativo y aplicación médica, allanando el camino para posibles reformas legales que prioricen la investigación científica y el acceso de los pacientes.