En marzo de 2022, los residentes de la isla de São Jorge, en el archipiélago portugués de las Azores, se sintieron presa del miedo. Un repentino enjambre de miles de temblores sugirió que un terremoto masivo o una violenta erupción volcánica era inminente, lo que desencadenó planes de evacuación de emergencia. Sin embargo, tan pronto como comenzó el temblor, cesó. No se produjo ninguna erupción, lo que dejó a los científicos preguntándose por qué una actividad sísmica tan intensa había desaparecido repentinamente.
Un nuevo estudio publicado en Nature Communications finalmente ha proporcionado una respuesta, una que sirve como una advertencia aleccionadora para los vulcanólogos de todo el mundo.
Una “erupción fallida” en modo sigiloso
La investigación revela que la actividad sísmica no fue el comienzo de una erupción, sino más bien las etapas finales y jadeantes de un movimiento masivo de roca fundida que ya había ocurrido casi en silencio.
Según el estudio, una enorme capa de magma, equivalente al volumen de 32.000 piscinas olímpicas, corrió desde una profundidad de 12 millas hasta solo una milla debajo de la superficie de la isla en menos de un día. Sorprendentemente, este rápido ascenso casi no produjo grandes terremotos que rompieran rocas.
¿Cómo se movió el magma sin ser detectado?
La razón de este “modo sigiloso” radica en la geología de la isla. En lugar de abrirse camino a través de roca sólida e intacta (lo que habría causado temblores masivos), el magma utilizó una red de fallas preexistente conocida como el sistema Pico do Carvão.
- El camino de menor resistencia: Las líneas de falla son esencialmente laberintos de fracturas y materiales permeables.
- El resultado: El magma “atravesó un túnel” a través de estas grietas en lugar de atravesar la corteza, lo que le permitió ascender a una velocidad increíble y con un ruido sísmico mínimo.
La mecánica del enjambre sísmico
Si el magma se movía tan silenciosamente, ¿por qué la isla finalmente empezó a temblar? La respuesta está en lo que sucedió cuando el magma llegó a un callejón sin salida.
La oleada ascendente fue finalmente detenida por una barrera geológica rígida cerca de la superficie. Una vez que el magma se detuvo, su presión interna cambió; Los fluidos y gases comenzaron a filtrarse del magma hacia las grietas de la falla circundante. Esta liberación de presión y movimiento de fluidos desencadenó los miles de modestos terremotos que finalmente alertaron a las autoridades.
Cuando el enjambre sísmico se volvió detectable para los humanos, el magma ya estaba peligrosamente cerca de la superficie.
Por qué esto es importante para el pronóstico volcánico
Este descubrimiento desafía fundamentalmente la forma en que los científicos monitorean las amenazas volcánicas. Tradicionalmente, la acumulación de grandes terremotos se considera la principal señal de advertencia de una erupción inminente. Sin embargo, el evento de São Jorge demuestra que el magma puede llegar a las puertas de la superficie sin proporcionar esas advertencias clásicas.
“Esto es una especie de llamada de atención de que estas cosas podrían suceder muy rápidamente, y quizás más silenciosamente, de lo que anticipamos”, advierte Rebecca Williams, vulcanóloga de la Universidad de Hull.
Las islas Azores son particularmente vulnerables porque se asientan sobre un “doble motor”: una columna de calor ascendente en el manto y la unión de tres placas tectónicas divergentes. Esta combinación hace que la actividad volcánica sea una cuestión de “cuándo”, no de “si”.
Conclusión
El evento de São Jorge demuestra que el magma puede aprovechar las fracturas geológicas existentes para eludir las advertencias sísmicas tradicionales. Este movimiento “sigilo” sugiere que los métodos de seguimiento actuales pueden necesitar depender más de datos no sísmicos, como el GPS y la deformación de los satélites, para detectar erupciones antes de que se vuelvan catastróficas.




















