Para muchos, Pokémon es sinónimo de nostalgia infantil: cartas coleccionables, coloridas batallas animadas y la búsqueda de “atraparlos a todos”. Sin embargo, para un número cada vez mayor de profesionales de la comunidad científica, la franquicia ha servido para mucho más que un mero entretenimiento. Ha funcionado como una herramienta fundamental para comprender las complejidades del mundo natural.

En una discusión reciente, dos científicos, Arjan Mann, curador asistente del Museo Field de Chicago, y Spencer Monckton, entomólogo de la Universidad de Guelph, compartieron cómo su temprana fascinación por Pokémon ayudó a dar forma a sus trayectorias científicas.

El “Efecto Pokémon” en la taxonomía y el descubrimiento

Si bien la educación científica tradicional a menudo enfatiza la investigación de campo (excavar en el barro o remover rocas), la franquicia Pokémon ofrece un paralelo digital a estas actividades. La mecánica central de la franquicia refleja varios principios científicos clave:

  • Taxonomía y clasificación: El juego utiliza un sistema de “tipos” (Hierba, Insecto, Eléctrico, etc.) y clasificaciones anidadas. Esto proporciona una introducción simplificada y accesible a la taxonomía linneana, que ayuda a las mentes jóvenes a comprender cómo se clasifican los seres vivos en sistemas organizados.
  • La emoción del descubrimiento: El ciclo fundamental de explorar nuevas áreas para encontrar especies raras refleja la naturaleza de “buscar y encontrar” de la biología y la paleontología de campo.
  • Metamorfosis y evolución: Si bien la “evolución” de Pokémon es un concepto fantástico, sirve como un puente conceptual hacia procesos biológicos como la metamorfosis, donde un organismo sufre cambios físicos dramáticos.

“Sabía cómo clasificar los Pokémon y qué eran los Pokémon antes de saber qué era el mundo natural”, dice Arjan Mann. “Es una de las primeras veces en la historia en la que los niños aprenden [clasificación] de una manera diferente a la historia natural”.

Donde la ficción se encuentra con la realidad

La relación entre la franquicia y la ciencia es una vía de doble sentido. Los creadores de Pokémon a menudo se inspiran en la biología y, a su vez, los científicos buscan cada vez más inspiración en la franquicia.

1. Pokémon que inspiran la ciencia

El creador de la franquicia, Satoshi Tajiri, se inspiró en su pasatiempo infantil como entomólogo. Esta influencia es evidente en los diseños de varias criaturas, como Weedle, cuyas características físicas (un aguijón cónico) y su eventual evolución hacia una avispa siguen de cerca la biología de los insectos.

2. Ciencia inspiradora de Pokémon

La influencia se ha arraigado tan profundamente en la comunidad científica que ha entrado en el registro formal de la nomenclatura biológica:
* Nombre de especies: El entomólogo Spencer Monckton nombró a una especie de abeja chilena Chilicola charizard , destacando su hábitat cerca de volcanes y desiertos, que recuerda al icónico Pokémon de tipo fuego.
* Paralelos científicos: Los investigadores han notado sorprendentes similitudes entre ciertos fósiles y diseños de Pokémon, lo que ha dado lugar a exposiciones que cierran la brecha entre la cultura pop y la paleontología.

Cerrando la brecha: la exposición del Museo Field

Para celebrar esta intersección, el Field Museum de Chicago organiza una exposición especial titulada Pokémon Fossil Museum. Inspirada en el trabajo del paleontólogo japonés Daisuke Aiba, la exposición compara Pokémon fósiles con sus homólogos prehistóricos del mundo real. Al incorporar fósiles norteamericanos, la exposición pretende hacer tangible la conexión entre los juegos y la historia natural para el público local.

Conclusión

Pokémon sirve como una poderosa “especie de entrada” a la alfabetización científica. Al traducir conceptos complejos como taxonomía y colección de especímenes a un formato atractivo, la franquicia ayuda a desmitificar las ciencias naturales e inspira a la próxima generación de investigadores.