A medida que los robots humanoides pasan de la ciencia ficción a las aplicaciones del mundo real (trabajan en líneas de ensamblaje de BMW, ingresan a hospitales y avanzan hacia la producción en masa por parte de empresas como Tesla), surge una pregunta ética crítica: ¿Estamos programados sin darnos cuenta para asignar raza a las máquinas?
Investigaciones recientes sugieren que a medida que los robots se vuelven más humanos, no son inmunes a las mismas jerarquías sociales y prejuicios que definen a la sociedad humana. Aún más preocupante es que muchas personas parecen incapaces de reconocer estos prejuicios cuando los cometen.
Los patrones ocultos de elección
Un estudio publicado en marzo de 2026 por los investigadores Jiangen He, Wanqi Zhang y Jessica K. Barfield revela una sorprendente desconexión entre cómo las personas eligen los robots y cómo justifican esas elecciones.
Cuando se les presentaron varios escenarios laborales (como un hospital, un sitio de construcción o una escuela) y se les pidió que eligieran un robot de una lista de diferentes tonos de piel, las elecciones de los participantes reflejaron estereotipos humanos de larga data:
– Las funciones de trabajo manual se asignaban con frecuencia a robots con tonos de piel más oscuros.
– Los roles profesionales y académicos a menudo se asignaban a robots con tonos de piel más claros.
– Los roles atléticos mostraron una preferencia por los tonos de piel asociados con la identidad negra.
La defensa de la “practicidad”
Lo que hace que este hallazgo sea particularmente complejo es el lenguaje de justificación. Cuando se les preguntó por qué eligieron un color específico, los participantes rara vez mencionaron la raza. En cambio, utilizaron un razonamiento “neutral” o funcional:
* Argumentaron que los robots blancos parecían “más limpios” para la atención sanitaria.
* Afirmaron que los robots de piel oscura eran mejores para la construcción porque “mostraban menos suciedad”.
Esto sugiere un fenómeno en el que la gente utiliza la lógica para enmascarar prejuicios sociales subyacentes, haciendo que el prejuicio sea invisible tanto para quien elige como para el observador.
La psicología del reflejo y la competencia
Los investigadores también descubrieron una profunda diferencia en cómo los diferentes grupos raciales interactúan con la “piel” robótica. En un concepto conocido como reflejo racial, las personas suelen sentir una conexión psicológica con entidades que se parecen a ellos. Sin embargo, esto no se manifestó de manera uniforme:
“La falta de reflejo afectivo por parte de los participantes negros puede reflejar realidades históricas en las que la piel más oscura ha sido despojada sistemáticamente de su ‘calidez’ en las narrativas culturales, lo que ha obligado a depender más de la ‘competencia'”. — He, Zhang y Barfield
Mientras que los participantes blancos y asiáticos a menudo elegían robots basándose en cómo les hacía sentir el color (resonancia emocional), los participantes negros tendían a elegir robots de piel oscura basándose en su utilidad o fuerza percibida (razonamiento funcional). Esto sugiere que la historia social sistémica influye profundamente en cómo se perciben incluso las entidades no humanas.
Un panorama científico dividido
La comunidad académica está lejos de llegar a un consenso sobre si los robots realmente poseen “raza”. El debate se divide en tres campos principales:
- Los defensores del sesgo: Investigadores como Christoph Bartneck han utilizado paradigmas de “sesgo del tirador” para mostrar que las personas reaccionan ante los robots de piel oscura con los mismos prejuicios de fracción de segundo que muestran hacia los humanos negros en las simulaciones digitales.
- Los escépticos: Otros académicos, como Jaime Banks y Kevin Koban, sostienen que la gente ve en gran medida a los robots como “agentes no humanos”, viéndolos como herramientas en lugar de seres racializados.
- Los contextualistas: Antropólogos como Lionel Obadia sostienen que estos hallazgos pueden ser producto de marcos centrados en Estados Unidos y podrían no aplicarse a cómo se perciben los robots en diferentes culturas globales.
El dilema del diseño: de la ciencia ficción a la realidad
El debate ya no es puramente académico. A medida que empresas como Tesla (Optimus) y Figure AI se apresuran a desplegar humanoides, las elecciones “estéticas” de los ingenieros se convierten en “intervenciones sociotécnicas”.
El filósofo Robert Sparrow señala que los robots transmiten dos narrativas culturales contradictorias:
* El trabajador: Históricamente, la palabra “robot” proviene de un término para trabajo forzado, posicionando a las máquinas como una subclase racializada.
* El futuro: Gran parte de la ciencia ficción del siglo XX describía un futuro “blanco”, lo que llevó a muchos ingenieros a diseñar máquinas elegantes y de colores claros que representan un ideal occidentalizado y aspiracional.
Esta tensión es evidente en el diseño del Optimus de Tesla, que ha enfrentado críticas por su combinación de colores, y algunos expertos sugieren que el diseño puede evocar inadvertidamente imágenes históricas problemáticas de servidumbre.
Conclusión
A medida que los robots humanoides se integran a la fuerza laboral, el riesgo no es sólo que imiten el trabajo humano, sino que hereden los prejuicios humanos. Si los diseñadores y usuarios no abordan conscientemente estos sesgos, podemos construir una fuerza laboral robótica que refuerce las jerarquías sociales que estamos tratando de desmantelar.




















