La tripulación de la misión Artemis II de la NASA ha alcanzado un hito histórico, aventurándose en el espacio profundo más que cualquier ser humano en la historia. Mientras la nave espacial Orión rodeaba la cara oculta de la Luna el lunes, los astronautas capturaron dos eventos celestiales impresionantes: una “Salida de la Tierra” y una “Puesta de la Tierra”.
Estos momentos sirven como un eco moderno de uno de los logros visuales más importantes en la historia de la exploración espacial.
Recreando un momento de la historia
El “Earthrise” capturado por la tripulación Artemis II es un sucesor espiritual de la legendaria fotografía tomada por el astronauta William Anders durante la misión Apolo 8 el 24 de diciembre de 1968. Esa imagen original, que mostraba nuestro planeta natal asomando sobre el horizonte lunar, se convirtió en una piedra de toque cultural. Proporcionó una profunda comprensión visual del aislamiento de la Tierra en el vacío, lo que ayudó a encender el movimiento ambientalista global.
Si bien las similitudes visuales son sorprendentes, el contexto técnico de estas dos misiones difiere significativamente:
– Apolo 8: La tripulación orbitó la luna 10 veces, y la “Earthrise” original fue capturada durante su cuarta órbita.
– Artemis II: La misión se centra en un sobrevuelo en lugar de una órbita a largo plazo; La nave espacial Orión no se quedará para rodear la Luna.
La vista desde el otro lado
La secuencia de acontecimientos se desarrolló en un momento dramático. Menos de una hora antes de presenciar el ascenso de la Tierra, la tripulación observó una “Earthset”, observando cómo nuestro planeta desaparecía detrás del limbo lunar.
Durante el intervalo entre estas dos vistas, la tripulación experimentó un período de aislamiento. Mientras la nave espacial Orión rodeaba la cara oculta de la luna, los astronautas—Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen —perdieron toda comunicación con Houston Ground Control durante aproximadamente 40 minutos. Este “apagón” es una consecuencia estándar de la geometría lunar, ya que la propia luna actúa como una barrera física a las señales de radio entre la nave espacial y la Tierra.
Un mensaje para el mundo
Cuando finalmente se restableció la comunicación, la tripulación compartió su asombro con el control de la misión y el público. En el momento del avistamiento, gran parte del hemisferio oriental de la Tierra, incluidas Asia, África y Oceanía, era visible para los astronautas.
“A Asia, África y Oceanía: os miramos de nuevo”, comentó Christina Koch una vez recuperada la señal. “Escuchamos que puedes mirar hacia arriba y ver la luna ahora mismo. Nosotros también te vemos”.
Esta conexión resalta el aspecto psicológico único de los viajes al espacio profundo: incluso cuando los humanos se adentran más en lo desconocido, la perspectiva permanece ligada al planeta de origen que dejaron atrás.
Conclusión
Al capturar estas vistas, la tripulación Artemis II no sólo ha documentado un éxito técnico sino que también ha proporcionado un recordatorio visual moderno del lugar de la Tierra en el cosmos, cerrando la brecha entre la era Apolo y el próximo capítulo de la exploración lunar.




















