Los astrónomos han sido testigos de cómo un cometa invierte drásticamente su rotación, un fenómeno nunca antes documentado. Utilizando el Telescopio Espacial Hubble, los científicos observaron este extraño comportamiento en el cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresák (41P) después de su aproximación al Sol en 2017.
Cambio rápido en la rotación
Los datos capturados inicialmente por el Observatorio Swift Neil Gehrels de la NASA revelaron una desaceleración significativa en el giro del cometa entre marzo y mayo de 2017. La velocidad de rotación del objeto se triplicó en solo dos meses. Lo que siguió fue aún más inusual: en lugar de permanecer lento, el cometa aceleró su giro en la dirección opuesta. Los investigadores plantean la hipótesis de que el cometa casi se detuvo por completo antes de que los gases volátiles lo impulsaran a girar en sentido inverso.
El papel de los chorros desgasificantes
La clave de esta inversión reside en los chorros desgasificantes del cometa. A medida que 41P se acercaba al sol, el calor provocó que el hielo congelado se vaporizara, creando chorros de gas. Estos chorros actuaron como propulsores, distribuidos de manera desigual por la superficie del cometa.
“Si esos chorros se distribuyen de manera desigual, pueden cambiar drásticamente la forma en que gira un cometa, especialmente uno pequeño”, explica David Jewitt de UCLA, coautor del estudio publicado en el Astronomical Journal.
Este empuje desigual efectivamente desaceleró el cometa, y finalmente cambió su dirección de giro, similar a empujar contra un tiovivo para invertir su movimiento.
Un evento raro y de ritmo rápido
Esta observación es notable porque estos cambios rotacionales dramáticos normalmente ocurren durante siglos, no meses. La rápida evolución del cometa 41P brinda una oportunidad única de estudiar estos procesos en tiempo real. El cometa se originó en el lejano Cinturón de Kuiper antes de ser atraído hacia adentro por la gravedad de Júpiter. Ha mantenido su órbita actual durante aproximadamente 1.500 años, pero está perdiendo masa rápidamente.
Los científicos creen que esta pérdida de masa conducirá eventualmente a la desintegración del cometa, haciendo de esta inversión de giro un momento fugaz en su ciclo de vida cósmico.
Este descubrimiento destaca la naturaleza dinámica e impredecible de los cometas, y cómo incluso los cuerpos celestes aparentemente estables pueden sufrir transformaciones radicales debido a fuerzas físicas simples.




















