Una nueva investigación confirma que las ardillas grises salvajes optarán activamente por gastar más energía para obtener sus alimentos favoritos, específicamente almendras, en lugar de alternativas fácilmente disponibles. Este comportamiento desafía la comprensión convencional de las estrategias de búsqueda de alimento de los animales, lo que sugiere que la preferencia puede superar la eficiencia calórica inmediata.

Por qué esto es importante: más allá de la supervivencia básica

Durante décadas, los científicos creyeron que los animales buscaban principalmente la ruta más fácil hacia el sustento. Se suponía que las presiones de supervivencia anularían la preferencia por el sabor en favor de alimentos fácilmente disponibles. Sin embargo, este estudio, publicado en Animal Behaviour, demuestra que las ardillas se desvían de este patrón. Esto plantea preguntas sobre la complejidad de la toma de decisiones de los animales y cómo integra tanto las necesidades biológicas como los deseos individuales.

El experimento: almendras versus semillas de calabaza

Investigadores de la Universidad de Exeter presentaron a 11 ardillas grises una opción simple: subir a una altura más baja para obtener semillas de calabaza (un alimento menos preferido) o ascender más para obtener trozos de almendra (su favorito). En más de 4.000 pruebas, las ardillas eligieron constantemente subir más alto en busca de almendras.

“Esto sugiere que, en escenarios naturales de toma de decisiones, a veces puede ser beneficioso para los animales esperar o trabajar más duro para obtener un mejor resultado”, explicó la coautora del estudio, Yavanna Burnham.

Dinámica social y evaluación de riesgos

Curiosamente, las ardillas subordinadas eran más propensas a conformarse con las semillas de calabaza más fáciles. Los investigadores plantean la hipótesis de que se trata de una táctica para evitar riesgos: los individuos menos dominantes pueden evitar el gasto de energía que implica subir más alto, por temor a que rivales más agresivos les roben alimentos. Esto demuestra que el estatus social influye significativamente en las decisiones de búsqueda de alimento, de forma muy similar a como ocurre con el comportamiento humano.

El panorama general: supuestos desafiantes

Este estudio refuerza la idea de que el comportamiento animal no está impulsado únicamente por estrategias de supervivencia “óptimas”. Las ardillas no sólo están maximizando las calorías: están evaluando y ajustando sus planes para maximizar la recompensa, incluso si eso significa más esfuerzo. Subraya la importancia de estudiar las poblaciones salvajes para comprender la realidad matizada de la cognición animal.

En última instancia, esta investigación demuestra que incluso en la naturaleza, los animales no siempre son máquinas racionales para contar calorías. A veces simplemente quieren lo que les gusta.