Investigaciones recientes arrojan dudas sobre la creencia generalizada de que las razas de perros de diseño como Labradoodles, Cavapoos y Cockapoos se comportan intrínsecamente mejor que sus ancestros de raza pura. Un estudio exhaustivo publicado en PLOS One revela que estos cruces populares a menudo exhiben comportamientos más problemáticos que las razas de las que provienen. Esto desafía a un mercado en auge –estimado en más de mil millones de dólares anuales sólo para los “garabatos”– construido sobre el supuesto de un temperamento y una capacidad de entrenamiento superiores.
La metodología del estudio
Investigadores del Royal Veterinary College encuestaron a más de 9.402 propietarios en el Reino Unido, centrándose en Cavapoos (Cavalier King Charles Spaniel x Poodle), Cockapoos (Cocker Spaniel x Poodle) y Labradoodles (Labrador Retriever x Poodle). El equipo utilizó el Cuestionario de Investigación y Evaluación del Comportamiento Canino (C-BARQ), una herramienta establecida para evaluar el comportamiento canino, que cubre rasgos como la agresión, la ansiedad por separación y la capacidad de entrenamiento.
Hallazgos clave: los cruces a menudo se quedan cortos
Los datos revelaron que en más del 44% de las comparaciones de comportamiento, los cruces mostraban más rasgos indeseables que sus razas parentales. Esto incluyó niveles más altos de exceso de energía, mayor ansiedad por separación y otras tendencias problemáticas. Aproximadamente el 46% de las comparaciones no mostraron diferencias significativas, mientras que menos del 10% indicó mejoras en el comportamiento.
Cockapoos: la raza más problemática
De las tres razas estudiadas, los Cockapoos obtuvieron consistentemente peores puntuaciones que sus razas parentales en 16 de los 24 comportamientos evaluados. En particular, exhibieron niveles más altos de ira y excitabilidad dirigidas por el propietario. Los Cavapoos le siguieron de cerca, con peores resultados en 11 de 24 áreas. Los Labradoodles parecieron obtener los mejores resultados, con solo cinco áreas de comportamiento en las que tuvieron un rendimiento inferior, pero seis en las que en realidad obtuvieron mejores calificaciones, particularmente en la agresión hacia otras mascotas.
Por qué esto es importante
Los hallazgos subrayan la importancia de tener expectativas realistas al elegir una raza de perro. La demanda de perros de diseño se ha disparado, alimentada por la idea errónea de que automáticamente son más fáciles de entrenar o menos propensos a tener problemas de comportamiento. Este estudio demuestra que la mezcla genética no garantiza un mejor comportamiento, y los posibles propietarios deben ser conscientes de que estas razas pueden heredar los peores rasgos de ambos padres.
La investigación no es una crítica a todos los cruces sino un llamado a la transparencia en la industria de las mascotas. Los consumidores merecen información precisa sobre los posibles desafíos de comportamiento asociados con estos perros populares, aunque a menudo incomprendidos.
En última instancia, tener una mascota responsable requiere reconocer que la raza por sí sola no determina el temperamento. Los perros individuales, independientemente de su pedigrí, varían ampliamente y es esencial realizar una investigación exhaustiva antes de traer un nuevo compañero a casa.




















