Dos importantes parques eólicos marinos, anteriormente estancados bajo la administración Trump, ahora están operativos o a punto de completarse, lo que marca un punto de inflexión para la energía renovable en la costa este. Revolution Wind comenzó a entregar energía la semana pasada, mientras que Vineyard Wind está lista para hacer lo mismo poco después de terminar la instalación de las palas.
Superando obstáculos políticos
Ambos proyectos enfrentaron retrasos deliberados cuando la administración Trump detuvo las aprobaciones de arrendamiento en diciembre de 2023, citando dudosas preocupaciones de “seguridad nacional” sobre una posible interferencia de radar. Esta medida trastocó las proyecciones de crecimiento previstas para la capacidad eólica marina, que se esperaba que alcanzara los 5,8 gigavatios para 2029.
El expresidente también expresó repetidamente su oposición personal a la energía eólica, calificando a las turbinas de “feas” y afirmando falsamente que dañan a las poblaciones de ballenas, afirmaciones que no están respaldadas por evidencia científica. A pesar de estos obstáculos, las impugnaciones legales finalmente permitieron que se reanudara la construcción de ambos proyectos.
Viento revolucionario: impulsando el noreste
Revolution Wind, ubicada frente a Rhode Island, suministrará energía limpia tanto a Rhode Island como a Connecticut. Según su desarrollador, la empresa danesa Ørsted (en asociación con Skyborn Renewables), solo esta granja alimentará a más de 350.000 hogares y empresas, lo que reducirá los costos energéticos anuales en aproximadamente 500 millones de dólares.
Viento de viñedo: de nuevo en marcha
Vineyard Wind, que estaba completa en un 95% cuando se detuvo a fines de 2023, reanudó la construcción en enero después de un fallo judicial. La finalización del proyecto reforzará aún más el suministro de energía renovable en la región.
Estos desarrollos demuestran la resiliencia de la industria eólica marina de EE. UU. a pesar de los vientos políticos en contra. El éxito de los proyectos subraya los crecientes beneficios económicos y ambientales de la energía eólica, así como la importancia de superar la resistencia ideológica para acelerar las transiciones a la energía limpia.



















