El reciente invierno estadounidense fue paradójico: mientras muchos en los estados del este soportaron una estación fría y prolongada, el país en su conjunto experimentó su segundo invierno más cálido en 131 años. Este marcado contraste subraya una realidad crítica del cambio climático: el clima extremo se está distribuyendo de manera más desigual, con récords de calor batiéndose a un ritmo alarmante.
Calor récord en Occidente
La mitad occidental de Estados Unidos experimentó un calor sin precedentes este invierno: nueve estados registraron la temporada más calurosa de su historia y cinco la segunda más calurosa. Este calor extremo ha exacerbado las condiciones de sequía existentes, aumentando significativamente el riesgo de incendios forestales graves durante la próxima primavera y verano. La tendencia al calentamiento no se trata solo de temperaturas promedio: se trata de la creciente frecuencia e intensidad de eventos que baten récords.
La paradoja del frío oriental
A pesar del calor que domina gran parte del país, ocho estados del este experimentaron temperaturas por debajo del promedio. Sin embargo, incluso estas condiciones más frías no fueron históricamente significativas; Ninguno estuvo cerca de batir récords fríos. La razón por la que este frío se sintió tan severo es que la línea base ha cambiado : las olas de frío son cada vez más cortas y menos intensas a medida que el planeta se calienta.
El cambio climático como factor subyacente
Según Climate Central, la temperatura invernal más fría promedio en los EE. UU. es ahora 7 °F (4 °C) más cálida que en 1970. Esto significa que cuando las masas de aire frío surgen hacia el sur, no son tan extremas como antes. El cambio no se trata de eliminar por completo el clima frío, sino de hacer que el frío sin precedentes sea cada vez más raro mientras que el calor sin precedentes se convierta en algo común.
“El frío récord se ha convertido en una condición verdaderamente rara, mientras que el calor récord ahora se produce con una frecuencia notable y desconcertante”, señala el climatólogo Daniel Swain del Instituto de Recursos Hídricos de California.
De cara al futuro: más calor por venir
Se prevé que la tendencia al calor extremo continúe mientras las emisiones de gases de efecto invernadero sigan siendo altas. El oeste de Estados Unidos ya se está preparando para otra posible ola de calor a mediados de marzo, con temperaturas que posiblemente superen los 38°C (100°F) en algunas áreas.
Los datos son claros: Estados Unidos está experimentando un clima en transición, donde los extremos se están volviendo más pronunciados y el calor está ganando. La pregunta ya no es si los récords caerán, sino con qué rapidez seguirán rompiéndose a medida que el planeta se calienta.
