Más de un tercio de los estadounidenses (aproximadamente 82 millones de personas) se ven ahora obligados a hacer sacrificios diarios para pagar la atención médica, según un nuevo estudio del Centro West Health-Gallup sobre Atención Médica en Estados Unidos. Estos compromisos van desde saltarse comidas y pedir dinero prestado hasta racionar las recetas y recortar los servicios públicos esenciales.
La dura realidad de los costes sanitarios estadounidenses
El estudio revela que el 15% de los estadounidenses ha racionado los medicamentos recetados, mientras que otro 15% ha recurrido a pedir dinero prestado sólo para cubrir los gastos de atención médica. Otro 11% se salta las comidas, y casi la misma cantidad reduce el tiempo de conducción o reduce los gastos de servicios públicos para llegar a fin de mes. Este no es un tema marginal; es una crisis generalizada que afecta a personas de todos los niveles de ingresos.
La situación empeoró a principios de año cuando expiraron los créditos fiscales mejorados para las primas en virtud de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio. Este cambio de política generó aumentos de primas de más del 75 % para muchos, lo que obligó a las personas a pagar mucho más por la misma cobertura. Por ejemplo, algunos que antes pagaban $888 al año ahora enfrentan facturas de $1,593.
Más allá de los seguros: un problema que afecta a todo el sistema
La presión financiera la sienten desproporcionadamente quienes no tienen seguro (62%) y aquellos con bajos ingresos (55%), pero el problema se extiende mucho más allá de estos grupos. Incluso el 25% de los hogares que ganan entre $90 000 y $120 000 al año informan que hacen concesiones para pagar la atención médica.
Según Ellyn Maese, directora de investigación del Centro de Atención Médica West Health-Gallup, el sistema estadounidense está fundamentalmente roto. “Sin un cambio o una intervención importante, millones de estadounidenses seguirán teniendo que hacer sacrificios, y ese número puede seguir creciendo”.
El impacto económico más amplio
Este estudio no se trata sólo de los costos de atención médica; se trata de estabilidad económica. Los sacrificios que hacen las personas para pagar la atención médica afectan sus hábitos de gasto diario y sus decisiones financieras a largo plazo. La asequibilidad de la atención médica ya no se limita a las facturas médicas, sino que ahora es parte de una crisis de asequibilidad más amplia en Estados Unidos.
El West Health-Gallup Center ha seguido estas tendencias desde 2021, destacando que la asequibilidad de la atención médica afecta a la economía y la sociedad de maneras que no reflejan los indicadores económicos estándar. La investigación subraya que la atención sanitaria está entrelazada con el bienestar financiero general, lo que crea un problema sistémico que exige atención urgente.
El estado actual de la asequibilidad de la atención sanitaria es insostenible y obliga a millones de personas a elegir entre su salud y sus necesidades básicas. Sin reformas sistémicas, esta crisis no hará más que profundizarse, con consecuencias económicas y sociales de gran alcance.




















