La única raza de cabra nativa de Irlanda, la vieja cabra irlandesa (Capra aegagrus hircus ), tiene un notable legado genético que se remonta a 3.000 años atrás, hasta la Edad del Bronce. Una nueva investigación publicada en el Journal of Archaeological Science confirma que esta raza en peligro crítico de extinción comparte un vínculo genético directo con las cabras que vivieron en Irlanda durante la Edad del Bronce Final (1100-900 a. C.). Los hallazgos validan creencias arraigadas entre los conservacionistas y las comunidades locales, enfatizando la urgencia de proteger esta parte única del patrimonio antiguo de Irlanda.
Las raíces profundas de la cabra en la historia de Irlanda
Las cabras estuvieron entre los primeros animales domesticados en Irlanda, presentes ya en el Neolítico. A finales del siglo XIX (1891), alrededor de 282.000 viejas cabras irlandesas vagaban por el país. Sin embargo, en 1980 las cifras se desplomaron a sólo 9.000 debido a factores como la caza no regulada, la pérdida de hábitat y la endogamia. A pesar de este declive, la raza sigue siendo culturalmente significativa y aparece en el folclore, los nombres de lugares y las tradiciones irlandesas, como el festival Puck Fair en el condado de Kerry, donde una cabra silvestre es coronada “Rey Puck” durante tres días de celebración.
Por qué es importante: La persistencia de esta raza ofrece una visión poco común de las prácticas agrícolas antiguas. Si bien los huesos de oveja dominan los registros arqueológicos (debido a la dificultad para distinguirlos de los restos de cabra), la evidencia histórica sugiere que las cabras desempeñaron un papel vital en el comercio, particularmente en la exportación de pieles desde puertos como Carrickfergus.
La evidencia genómica confirma el linaje antiguo
Los investigadores analizaron restos del Fuerte de Haughey en el condado de Armagh (Edad de Bronce) y Carrickfergus (medieval) utilizando datación por radiocarbono, análisis genético y una técnica llamada ZooMS (huella digital de proteínas para identificar especies). Los resultados revelaron que las cabras antiguas son genéticamente más similares a las antiguas cabras irlandesas que sobreviven en la actualidad.
Hallazgo clave: La continuidad en la composición genética sugiere una población de cabras notablemente estable en la isla durante más de 3000 años. Sin embargo, las cabras antiguas irlandesas modernas muestran signos de endogamia reciente, relacionada con la drástica disminución de la población de la raza en las últimas décadas. Esto indica que el cuello de botella genético es una cuestión moderna, no un rasgo histórico de largo plazo.
Implicaciones para la conservación y la investigación futura
El estudio subraya la importancia del análisis biomolecular y genético en la reconstrucción de la historia animal de Irlanda. Al combinar estas herramientas con la ciencia arqueológica, los investigadores pueden descubrir aún más detalles sobre el pasado de la raza. Como señala Sinead Keane de The Old Irish Goat Society, esta investigación “proporciona una poderosa validación científica” para los esfuerzos de conservación.
Proteger a la vieja cabra irlandesa no se trata sólo de salvar una especie; se trata de preservar una conexión viva con el pasado prehistórico de Irlanda.
Los hallazgos refuerzan la necesidad de un seguimiento y una intervención continuos para prevenir una mayor erosión genética dentro de esta población antigua y resistente.



















