En octubre de 2024, la región de Valencia en España experimentó inundaciones catastróficas después de un diluvio sin precedentes. Cayó más lluvia en horas de lo que normalmente cae en todo un año, lo que provocó inundaciones repentinas que se cobraron más de 230 vidas, destruyeron infraestructura e incluso descarrilaron un tren. Ahora, un nuevo estudio confirma lo que los científicos sospechaban inicialmente: el cambio climático empeoró significativamente este desastre.

Lluvias intensificadas por el calentamiento global

Los investigadores descubrieron que la tasa de lluvias intensas durante el período de seis horas en Valencia fue un 21% más alta de lo que habría sido sin el impacto del cambio climático. No se trata sólo de más lluvia en general; se trata de cuán rápido cayó, abrumando los sistemas de drenaje y convirtiendo las calles en ríos furiosos.

Ciencia de la atribución climática

El estudio utiliza un método llamado “atribución climática”, una forma rigurosa de medir la influencia del calentamiento provocado por el hombre en eventos extremos específicos. Si bien está claro que el cambio climático generalmente aumenta la frecuencia y gravedad de desastres como inundaciones e incendios forestales, determinar cuánto contribuyó a un solo evento requiere un análisis de datos y modelos detallados.

Impactos generalizados

Los investigadores simularon escenarios de inundaciones con y sin emisiones de gases de efecto invernadero de la era industrial, revelando una marcada diferencia. El área afectada por lluvias intensas (siete pulgadas o más en 24 horas) fue 55% más grande debido al cambio climático. Esto significa que el desastre no sólo fue más intenso; afectó a un área geográfica mucho más amplia. El hecho de que 2024 haya sido el año más caluroso registrado subraya esta tendencia.

Qué significa esto

Los hallazgos, publicados en Nature Communications, demuestran que los fenómenos meteorológicos extremos predichos por los modelos climáticos ya no son amenazas futuras, sino realidades presentes. Las ciudades deben adaptarse a los crecientes riesgos de condiciones climáticas extremas, y se necesitan medidas urgentes para prepararse para los efectos cada vez peores del cambio climático. El estudio sirve como un recordatorio crítico de que el cambio climático no es sólo una cuestión ambiental; es una cuestión de vida o muerte.