El Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de Estados Unidos está atravesando una importante reestructuración, y sus dirigentes han ordenado a su personal que elimine términos como “biodefensa” y “preparación para una pandemia” de los materiales oficiales. La medida señala un alejamiento deliberado de la investigación proactiva sobre amenazas emergentes y, en cambio, prioriza las preocupaciones de salud inmediatas dentro de la población estadounidense.
Una reorientación estratégica
La decisión, confirmada por varios empleados del NIAID que hablaron bajo anonimato, se produce después de un período de escrutinio sobre el manejo por parte del instituto de las medidas de salud pública durante la pandemia de COVID-19. La nueva dirección fue descrita por el director de los NIH, Jay Bhattacharya, quien describió la revisión como el abandono de un “viejo modelo” que se centraba en predecir y prepararse para futuros brotes.
El NIAID actualmente asigna aproximadamente un tercio de su presupuesto de 6.600 millones de dólares al estudio de enfermedades infecciosas emergentes y la biodefensa. Esta investigación incluye monitorear la evolución de patógenos, desarrollar contramedidas contra amenazas biológicas, químicas y radiológicas y comprender cómo las enfermedades se transmiten de la vida silvestre a los humanos.
Preocupaciones de expertos
Los expertos advierten que quitarle prioridad a estas áreas podría dejar a Estados Unidos más vulnerable. Nahid Bhadelia, director del Centro de Enfermedades Infecciosas Emergentes de la Universidad de Boston, enfatiza que simplemente ignorar las amenazas potenciales no las elimina. Reducir los esfuerzos de preparación ahora podría tener graves consecuencias en el futuro.
“El hecho de que digamos que vamos a dejar de preocuparnos por estos problemas no significa que desaparezcan; simplemente nos hace estar menos preparados”, dice Bhadelia.
Contexto político y cambios de liderazgo
El NIAID se ha enfrentado a obstáculos políticos, en particular por parte de figuras republicanas que criticaron las respuestas de salud pública durante la pandemia. El exdirector Anthony Fauci y el instituto en su conjunto fueron objeto de políticas como bloqueos y cierres de escuelas, que, según algunos, erosionaron la confianza del público en las agencias de salud.
El actual director interino, Jeffery Taubenberger, asumió el cargo después de que la administración Trump despidiera a Jeanne Marrazzo. El nuevo liderazgo, incluido Taubenberger y el asesor principal John Powers, ha reconocido públicamente fracasos pasados en la prevención de los impactos de la pandemia.
La “nueva visión” y los cambios en la financiación
La nueva visión del NIAID, detallada en un comentario publicado en Nature Medicine, prioriza la inmunología básica, los trastornos alérgicos, las enfermedades autoinmunes y las infecciones comunes que afectan a los estadounidenses hoy en día. Esto significa que se espera una reasignación de fondos y se están revisando proyectos de biodefensa y preparación para pandemias.
Gigi Gronvall, especialista en bioseguridad de Johns Hopkins, advierte que pocas agencias estadounidenses tienen los recursos para llenar el vacío si se retira la financiación. La infraestructura y el presupuesto únicos del NIAID son fundamentales para la investigación fundamental en estas áreas de alto riesgo.
Implicaciones más amplias
La reestructuración también afecta a la división de investigación sobre VIH/SIDA del NIAID, que supervisa una cartera de 1.500 millones de dólares. Se prevé la consolidación de sus 33 sucursales, aunque el impacto presupuestario general sigue sin estar claro.
El NIAID ha experimentado reducciones significativas de su fuerza laboral desde que Trump asumió el cargo, con casi el 20% de sus 21.000 empleados despedidos o partiendo voluntariamente. Es posible que se produzcan más recortes de personal como parte de la reestructuración.
El cambio de prioridades refleja un debate más amplio sobre cómo equilibrar la preparación a largo plazo con las preocupaciones de salud inmediatas. Si bien la nueva visión del NIAID apunta a abordar los problemas de salud apremiantes de Estados Unidos, los expertos advierten que descuidar las posibles amenazas globales podría aumentar la vulnerabilidad futura a pandemias y enfermedades infecciosas emergentes.




















