La eliminación progresiva del centavo puede parecer insignificante, pero pone de relieve una verdad más profunda: incluso la moneda más común acaba desapareciendo de la circulación. Esta puede ser la puerta de entrada a un pasatiempo fascinante: coleccionar monedas o numismática. Si le atrae la idea de descubrir detalles históricos ocultos en metal, aquí le explicamos cómo empezar.
¿Por qué coleccionar monedas?
Coleccionar monedas no se trata sólo de acumular metal; se trata de involucrarse con la historia, el arte y la economía. Cada moneda cuenta una historia: sobre la época en la que fue acuñada, el gobernante que representa o las condiciones económicas de su época. Una moneda aparentemente sin valor podría revelar más sobre el pasado que los libros de texto.
Primeros pasos: el conocimiento es clave
Antes de gastar un centavo, invierta en conocimiento. Según Donn Pearlman, ex numismático y periodista, la primera regla es simple: “Compre el libro antes que la moneda”. Para las monedas estadounidenses, la referencia estándar es Una guía de monedas de Estados Unidos (conocida como “El Libro Rojo”). Existen recursos similares para monedas internacionales.
Recopile lo que le interese, ya sean eventos históricos, diseños específicos o un “conjunto tipográfico” completo de cada denominación de un período determinado. La belleza del hobby es su accesibilidad: puedes comenzar con monedas que se encuentran en circulación por menos de un dólar. Las exhibiciones de monedas también son excelentes lugares para aprender y establecer contactos con coleccionistas experimentados.
Valor: la edad no lo es todo
Un error común es asumir que las monedas más antiguas siempre son valiosas. Las monedas de bronce de la antigua Roma se pueden encontrar por menos de 50 dólares, mientras que una moneda de cinco centavos de Liberty Head de Estados Unidos de 1913 puede alcanzar millones porque se sabe que solo existen cinco. El valor depende de la escasez, la condición y la demanda. Un centavo de cabeza de indio desgastado de principios del siglo XX puede valer unos pocos dólares, pero un espécimen en estado de menta podría valer miles.
La regla cardinal: no limpies tus monedas
La limpieza agresiva de las monedas destruye su valor. Una vez, una viuda frotó la colección de su difunto marido con un estropajo, creyendo que aumentaría su valor. En lugar de ello, redujo un dólar de plata de 1.000 dólares a un artículo de 100 dólares. Los coleccionistas valoran las superficies originales, incluso si presentan desgaste.
Manipulación y almacenamiento: la conservación importa
Guarde las monedas correctamente para evitar daños. Evite los contenedores a base de PVC, que pueden corroer el metal con el tiempo. Maneje las monedas por los bordes para evitar huellas dactilares. Las monedas calificadas de servicios acreditados como Professional Coin Grading Service están selladas en soportes resistentes a manipulaciones.
Evite estafas: confíe pero verifique
El mercado de las monedas tiene su cuota de estafadores. La publicidad falsa, las falsificaciones y los artículos sobrevalorados abundan en línea. El consejo de Pearlman es contundente: “Si no conoce las monedas, es mejor que conozca a su comerciante de monedas”. Trabaje con miembros de organizaciones profesionales como el Professional Numismatists Guild (PNG) o la American Numismatic Association (ANA), y consulte sus calificaciones del Better Business Bureau.
“No existe Papá Noel en numismática”.
Coleccionar monedas es un viaje de descubrimiento, pero exige diligencia, conocimiento y una buena dosis de escepticismo. Empezar poco a poco, investigar a fondo y trabajar con distribuidores acreditados le encaminará hacia un pasatiempo gratificante y potencialmente valioso.
