Los científicos han descubierto que algunos peces de aguas profundas utilizan un tipo único de visión que combina las funciones de los bastones y los conos, las dos principales células sensibles a la luz en los ojos de los vertebrados. Este descubrimiento, publicado en Science Advances, puede cambiar la forma en que entendemos la evolución de la vista misma.
El desafío de la visión de las profundidades marinas
La zona crepuscular del océano presenta un problema único para la visión. Es demasiado oscuro para que las células cónicas (que detectan el color y los detalles en condiciones de luz brillante) funcionen eficazmente, pero no lo suficientemente oscuro para que los bastones (que destacan en condiciones de poca luz) funcionen de manera óptima. Esto crea una “pesadilla” visual, como la describe Lily Fogg, investigadora de la Universidad de Basilea y autora principal del estudio.
Fotorreceptores híbridos en acción
Los investigadores examinaron larvas de tres especies de peces de aguas profundas (pez hacha, pez linterna y pez luz) que se encuentran en el Mar Rojo. Encontraron fotorreceptores que no eran estrictamente bastones o conos, sino híbridos que combinaban características de ambos. El pez hacha retiene estas células híbridas hasta la edad adulta, mientras que el pez linterna y el pez luz parecen perderlas a medida que maduran.
Esto sugiere que la visión no es un sistema binario (bastones o conos), sino que existe en un espectro. Las células híbridas probablemente permitan a estos peces ver eficazmente en las oscuras y turbias profundidades donde comienzan sus vidas.
Implicaciones para la biología evolutiva
Este no es un fenómeno aislado. Se han encontrado fotorreceptores híbridos similares en peces, reptiles y anfibios sin mandíbulas, lo que sugiere que esta flexibilidad visual puede ser un rasgo antiguo de los vertebrados. El descubrimiento desafía la visión tradicional de los bastones y los conos como categorías rígidas y demuestra cómo la vida se adapta en condiciones extremas.
“Es un recordatorio de que la biología rara vez es tan simple como creemos”, dice Fogg.
Los hallazgos subrayan lo poco que sabemos sobre la visión y cómo la evolución puede producir soluciones inesperadas para sobrevivir incluso en los entornos más desafiantes.




















