Dos hermanos adolescentes, Matteo y Nico Mucchetti, transformaron el sótano de su familia en una atracción oscura completamente funcional inspirada en Disney durante siete meses. El proyecto, denominado “Big Hero 7”, es una continuación de la película animada de Disney de 2014, Big Hero 6, y ha atraído a multitudes de amigos, familiares y donantes locales de colectas de alimentos.

Del boceto a la realidad: un parque de atracciones hecho por ti mismo

Matteo, de 12 años, concibió la idea y esbozó el diseño de la atracción en papel, imaginando múltiples escenas y una experiencia inmersiva. El hermano mayor Nico, estudiante de segundo año de secundaria, asumió el papel de líder tecnológico y escribió el código de la atracción desde cero utilizando Arduino IDE. Esto incluía controlar el vehículo y activar elementos interactivos como puertas automáticas.

El diseño de la atracción refleja fielmente el enfoque narrativo inmersivo de Disney. Los pasajeros abordan un vehículo autónomo que se asemeja a un casco de Big Hero 6, recorriendo una pista con forma de símbolo de infinito distorsionado, guiados por una cinta metálica reflectante y un microcontrolador Raspberry Pi Pico. El sistema incluye transmisores estratégicamente ubicados que activan luces y sonidos cuando son activados por el sensor del vehículo.

El “Villano” y La Experiencia

La atracción culmina con un encuentro con Baxter, un imponente robot animatrónico de seis pies y medio diseñado con Unity y componentes impresos en 3D. Baxter, que lleva el nombre del creador de imágenes de Disney Tony Baxter, parece lanzar una bola de fuego a los pasajeros, creando un momento emocionante que aprovecha la acústica de la sala. El viaje completo dura de cinco a seis minutos y comienza en un área previa al espectáculo llena de accesorios de Big Hero 6 y un Baymax animatrónico.

Un proyecto comunitario

Los hermanos abrieron su vehículo al público en el otoño de 2025, operando como una colecta de alimentos que recaudó suficientes donaciones para llenar su SUV familiar. Aproximadamente 100 personas experimentaron el viaje antes de que el espacio se reconvirtiera para uso familiar.

El proyecto muestra el ingenio y la dedicación de estos jóvenes creadores, que construyeron una atracción funcional desde cero en el sótano de su casa. Los hermanos ahora planean emprender más proyectos, armados con la experiencia que han adquirido.