Cada vez hay más pruebas que demuestran que el exceso de peso no solo está relacionado con enfermedades crónicas, sino que también aumenta drásticamente el riesgo de enfermedades graves y muerte por infecciones como la gripe, el COVID-19 e incluso infecciones bacterianas comunes. Un nuevo e importante estudio, publicado en The Lancet, analizó datos de salud de más de 540.000 personas en el Reino Unido y Finlandia, revelando una clara correlación entre un mayor peso corporal y una mayor susceptibilidad a sufrir infecciones graves. No se trata sólo de COVID-19; Los hallazgos se aplican a una amplia gama de patógenos, incluidos virus, hongos y bacterias.

El peso de la cuestión: el riesgo de infección aumenta con el IMC

El equipo de investigación examinó las tasas de hospitalización y mortalidad antes, durante y después del pico de la pandemia de COVID-19. Su análisis incluyó infecciones como influenza, neumonía, VIH y diversas infecciones de la piel y tejidos blandos. Tomaron en cuenta factores como la edad, el sexo, el nivel socioeconómico y las condiciones preexistentes para garantizar resultados precisos. Los hallazgos fueron sorprendentes:

  • En 2018, la obesidad estuvo relacionada con el 8,6% de las muertes relacionadas con infecciones.
  • Durante el pico de la pandemia en 2021, esta cifra aumentó al 15%.
  • Incluso en 2023, una vez pasado lo peor de la pandemia, la obesidad contribuyó al 10,8% de esas muertes.

El riesgo de infección grave aumentó proporcionalmente con el IMC. Las personas con un IMC entre 30 y 35 (aproximadamente 30 libras de sobrepeso) tenían un riesgo 50% mayor, mientras que aquellos con un IMC superior a 40 (80 a 100 libras de sobrepeso) enfrentaban casi tres veces más riesgo en comparación con aquellos con un IMC más bajo. Estas tendencias fueron consistentes entre diferentes métodos de medición (IMC, circunferencia de cintura, relación cintura-altura) y grupos demográficos.

¿Por qué el peso es importante para la gravedad de la infección?

Los expertos confirman que este no es un descubrimiento nuevo. Investigaciones anteriores ya establecieron que las personas obesas son más vulnerables a las infecciones de gripe y eliminan el virus durante períodos más prolongados. Los mecanismos biológicos son cada vez más claros:

  • Función pulmonar deteriorada: La obesidad puede reducir la capacidad pulmonar, empeorando los resultados de las infecciones respiratorias.
  • Problemas metabólicos y hormonales: El exceso de peso puede alterar los procesos metabólicos y la regulación hormonal, comprometiendo la función inmune.
  • Inflamación crónica: La obesidad a menudo conduce a una inflamación crónica de bajo grado, que debilita la capacidad del sistema inmunológico para combatir los patógenos.
  • Respuesta de anticuerpos: La investigación preliminar sugiere que la obesidad puede afectar la calidad y cantidad de los anticuerpos protectores, reduciendo su eficacia.

Un llamado a la prevención y la intervención temprana

Si bien el estudio confirma una asociación, no prueba definitivamente la causalidad. Sin embargo, expertos como la Dra. Aubree Gordon enfatizan la urgencia de abordar la obesidad como un problema de salud pública.

“Este estudio refuerza la necesidad de medidas rápidas de tratamiento y prevención, como campañas de vacunación generalizadas, junto con políticas que promuevan una alimentación saludable y la actividad física”.

Los autores también piden políticas que apoyen el control del peso a través de opciones de alimentos saludables y asequibles y un mayor acceso al ejercicio.

Esta investigación subraya el vínculo fundamental entre la obesidad y el riesgo de infección grave, destacando la necesidad de estrategias integrales para combatir tanto las enfermedades crónicas como las amenazas infecciosas.