Una nueva investigación indica que el núcleo de la Tierra puede contener tanto hidrógeno como el agua de 45 océanos, lo que sugiere que el agua de nuestro planeta se originó durante su formación, no a partir de impactos posteriores. Este descubrimiento cambia fundamentalmente nuestra comprensión de la historia temprana de la Tierra y los orígenes de su entorno que sustenta la vida.
Cómo los científicos descubrieron los secretos del núcleo
Durante décadas, los científicos han debatido si el agua de la Tierra proviene de asteroides o cometas. El núcleo, principalmente hierro, no es lo suficientemente denso como para ser únicamente hierro, lo que significa que deben estar presentes elementos más ligeros. Medir estos elementos directamente es imposible, por lo que los investigadores se basan en simulaciones extremas: apretar materiales entre yunques de diamante a miles de grados Celsius y una presión inmensa para imitar las condiciones del núcleo.
El hidrógeno, al ser ligero, es difícil de medir en estos experimentos; se difunde fácilmente. El nuevo estudio, dirigido por Dongyang Huang de la Universidad de Pekín, superó este desafío aislando con precisión el hidrógeno dentro del hierro y el vidrio de silicato hidratado. Al bombardear las muestras con un haz de iones para analizar átomos individuales, el equipo determinó que el hidrógeno constituye entre el 0,07% y el 0,36% del peso del núcleo.
Qué significa esto para los orígenes de la Tierra
Este nivel de hidrógeno sugiere que la Tierra se formó en un disco rico en gas donde abundaba el hidrógeno. De ser cierto, el agua no se entregó más tarde sino que estuvo presente desde el principio. “Esto realmente cambia la forma en que pensamos sobre el origen de nuestra agua”, dice Hilke Schlichting, científica planetaria que no participó en el estudio.
La presencia de hidrógeno también explica el campo magnético del planeta. A medida que el núcleo se enfriaba y cristalizaba, se habrían impulsado corrientes de convección, alimentando una geodinamo que protege a la Tierra de la dañina radiación solar. Este campo magnético es crucial para mantener un entorno habitable.
Las implicaciones del hidrógeno en el núcleo
La existencia de esta cantidad de hidrógeno en el núcleo prueba que el agua estuvo presente desde el principio, en lugar de ser liberada mediante intensos bombardeos tardíos. Esto apoya la idea de que la Tierra siempre fue un planeta rico en agua. El trabajo del equipo también muestra que el campo magnético de la Tierra, esencial para la vida, está impulsado por corrientes de convección impulsadas por estos primeros elementos.
El nuevo estudio confirma que el ciclo del agua en la Tierra ha estado en funcionamiento durante al menos 4.500 millones de años, desde que el núcleo comenzó a solidificarse. Esta investigación aclara cómo la Tierra evolucionó hasta convertirse en el mundo habitable que conocemos hoy.




















