El patinaje artístico siempre ha superado los límites del atletismo humano. Durante décadas, el cuádruple eje –un salto que implica cuatro rotaciones y media en el aire– se consideraba inalcanzable, un equivalente a romper la milla en cuatro minutos. Pero en 2022, Ilia Malinin, ahora conocida como el “Dios cuádruple”, rompió esa barrera. Se convirtió en el primer y, hasta ahora, único patinador en realizar el quad axel en competición, una hazaña que redefinió los límites del deporte.
La evolución del riesgo y la recompensa
Durante dos décadas, el patinaje artístico ha favorecido cada vez más saltos más duros y llamativos. Este cambio no es arbitrario. Un importante escándalo de jueces en los Juegos Olímpicos de 2002, conocido como “skategate”, dio lugar a un sistema de puntuación revisado. La Unión Internacional de Patinaje (ISU) limitó las puntuaciones artísticas, pero eliminó los límites máximos en las puntuaciones técnicas, incentivando a los patinadores a intentar y perfeccionar maniobras cada vez más difíciles. ¿El resultado? Una búsqueda incesante de rotaciones más altas, que exige tanto destreza física como una técnica precisa.
La física detrás de estos saltos es, en principio, engañosamente simple. Los patinadores generan impulso y luego giran como resortes, maximizando tanto la altura como la velocidad de rotación. El eje es singularmente difícil porque los patinadores despegan mirando hacia adelante, lo que requiere media rotación adicional al aterrizar. Todos los demás saltos se lanzan hacia atrás desde la puntera o los bordes de la hoja.
El factor humano: por qué se destaca Malinin
Si bien la física permanece constante, la capacidad del cuerpo humano para ejecutarla no lo hace. Más rotaciones significan márgenes de error más reducidos, lo que requiere fuerza, acondicionamiento y talento innato de élite. Los investigadores de biomecánica enfatizan que una constitución más estrecha ofrece una ventaja. Al acercar los brazos al cuerpo durante la rotación, los patinadores reducen su momento de inercia y giran más rápido con menos esfuerzo.
Ilia Malinin encarna esta ventaja. Su físico delgado, junto con su habilidad excepcional y un linaje de entrenador de nivel olímpico (sus padres son ex atletas olímpicos), lo convierte en una rara anomalía. Otro destacado es Nathan Chen, quien dominó con cinco quads en un solo programa en los Juegos Olímpicos de 2022. Ambos patinadores superan constantemente a sus competidores, demostrando el poder de una técnica y un acondicionamiento físico optimizados.
Más allá de los quads: el futuro del deporte
La búsqueda de saltos más duros ha impactado incluso al patinaje femenino. A principios de la década de 2020, los jóvenes patinadores rusos dominaban los quads de aterrizaje, facilitados por cuerpos prepúberes más estrechos. Un escándalo de dopaje en los Juegos Olímpicos de 2022 llevó a la ISU a elevar la edad mínima a 17 años, frenando la prevalencia del quad en la competición femenina. Ahora, la atención se ha centrado nuevamente en el triple eje, que alguna vez se consideró arriesgado pero que ahora se ejecuta con aparente facilidad.
Los avances tecnológicos han jugado un papel crucial. Los arneses para postes permiten a los entrenadores apoyar a los estudiantes en el aire, desarrollar la memoria muscular y reducir el riesgo de lesiones. Las herramientas de análisis de vídeo como Dartfish permiten un desglose preciso de la técnica, identificando ajustes sutiles para un rendimiento óptimo. También se utilizan cámaras tridimensionales para perfeccionar los comentarios del entrenador.
El salto quíntuple: ¿un horizonte inevitable?
Los expertos predicen que la llegada del salto quíntuple es sólo cuestión de tiempo, y es probable que Malinin ya esté experimentando con él en la práctica. Si bien el cuerpo humano eventualmente alcanzará un límite físico (probablemente el quíntuple), la trayectoria actual sugiere que los patinadores continuarán superando los límites hasta ese punto.
El debate sigue siendo si esta búsqueda incesante de saltos más duros es beneficiosa para el futuro del patinaje artístico. Algunos temen que el énfasis en la dificultad técnica eclipse el arte, sacrificando potencialmente la gracia y la expresión que alguna vez definieron el deporte. Sin embargo, la Era Quad llegó para quedarse, remodelando el panorama del patinaje artístico competitivo.
En última instancia, la evolución del deporte está impulsada por una ecuación simple: los saltos más duros equivalen a puntuaciones más altas. Mientras esto siga siendo así, los patinadores perseguirán implacablemente la siguiente hazaña imposible, redefiniendo lo que se puede lograr en el hielo.




















