SpaceX de Elon Musk ha presentado planes a los reguladores estadounidenses para una iniciativa innovadora: lanzar hasta un millón de satélites a la órbita terrestre baja. ¿El propósito previsto? Establecer un vasto centro de datos orbital dedicado a impulsar operaciones de inteligencia artificial (IA). Esta medida intensifica drásticamente la carrera por la informática espacial y plantea cuestiones críticas sobre la sostenibilidad orbital.
Panorama actual de satélites en órbita
SpaceX actualmente opera entre 9.300 y 9.600 satélites, parte de los aproximadamente 14.000 satélites activos que giran alrededor de la Tierra, principalmente para brindar su servicio de Internet Starlink a millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, la expansión propuesta de un millón de satélites eclipsa todas las constelaciones existentes y planificadas combinadas. El astrónomo Jonathan McDowell estima que se han propuesto aproximadamente 1,7 millones de satélites en todo el mundo, lo que subraya la creciente competencia por el espacio orbital.
Preocupaciones sobre la seguridad orbital y la congestión
La magnitud de la propuesta de SpaceX ha provocado preocupaciones inmediatas dentro de la comunidad científica. McDowell advierte que operar con seguridad una flota tan enorme será “extremadamente difícil”, citando un posible aumento de cien veces en las aproximaciones cercanas de satélites sin una gestión orbital rigurosa. Esta densidad plantea un riesgo importante de colisiones y proliferación de desechos espaciales, lo que amenaza las futuras operaciones de los satélites.
El caso empresarial: energía solar y computación con inteligencia artificial
SpaceX sostiene que los centros de datos orbitales ofrecen una ventaja rentable para la computación con IA. El posicionamiento de satélites para una exposición máxima a la luz solar permite una generación eficiente de energía solar, un atractivo clave para líderes de IA como Musk, quien también dirige xAI (desarrollador del chatbot Grok). La compañía anticipa que el procesamiento de IA basado en el espacio se convertirá en la opción más asequible dentro de unos años, liberando a las operaciones de las limitaciones de la infraestructura terrestre.
Implicaciones estratégicas: ventaja del primero en actuar y control orbital
Más allá del costo, algunos ven la propuesta como una apropiación estratégica de tierras para el dominio orbital. El astrónomo Peter Plavchan señala que quienquiera que controle primero las órbitas más utilizables impide en la práctica que los competidores establezcan presencia en esas regiones. Esta medida elude las actuales regulaciones espaciales fuera del mundo, estableciendo un “reclamo territorial de primer movimiento” en ausencia de supervisión internacional.
Incentivos financieros
La expansión también podría reforzar las perspectivas financieras de SpaceX, acelerando potencialmente su oferta pública inicial planificada y facilitando una fusión con xAI. La compañía aún tiene que revelar detalles como el tamaño del satélite, órbitas específicas o costo.
Este plan es una medida calculada para asegurar el futuro de la informática de IA y establecer a SpaceX como la fuerza dominante en la infraestructura espacial. Las implicaciones para la seguridad orbital, la competencia y la gobernanza espacial son sustanciales y marcan un punto de inflexión en la comercialización del espacio.




















