La reciente tormenta invernal que cubrió el este de los Estados Unidos con fuertes nevadas, aguanieve y lluvias heladas empeoró significativamente por el cambio climático causado por el hombre. Millones de personas todavía están lidiando con las consecuencias, pero una nueva investigación indica que la tormenta generó más precipitaciones heladas que en décadas anteriores.

Cómo el calentamiento impulsa nevadas más intensas

Parece contradictorio, pero un clima más cálido puede provocar nevadas más intensas. La clave está en la humedad atmosférica. Por cada aumento de 1°C (1,8°F) en la temperatura, la atmósfera retiene aproximadamente un 7% más de humedad. La tormenta golpeó una atmósfera que se ha calentado hasta 5°C (9°F) en comparación con las últimas décadas, según ClimaMeter. Esto se traduce en hasta un 20 % más de precipitación de lo que la tormenta habría provocado sin el calentamiento inducido por el hombre.

La paradoja del calentamiento y el clima extremo

Este fenómeno pone de relieve una paradoja crítica: a medida que aumentan las temperaturas globales, ciertas regiones pueden experimentar un clima invernal más extremo, al menos por un tiempo. Las áreas propensas a la nieve con efecto lago son particularmente vulnerables, ya que el calentamiento retrasa la congelación de grandes masas de agua, creando las condiciones para nevadas más intensas y prolongadas.

Implicaciones para la infraestructura y la planificación

La intensificación de las tormentas de nieve debido al cambio climático significa que la infraestructura existente y los estándares de planificación de emergencias (basados en registros históricos de nevadas) pueden ya no ser adecuados. Como explica Haosu Tang de la Universidad de Sheffield, los estándares actuales pueden subestimar el riesgo real. Esto subraya la urgente necesidad de reevaluar y adaptar la infraestructura para hacer frente a fenómenos meteorológicos cada vez más extremos.

La intensificación de las tormentas invernales es sólo un síntoma de un clima que cambia rápidamente. Ignorar esta tendencia sólo conducirá a perturbaciones más graves y mayores costos en el futuro.

La investigación subraya que el cambio climático no se trata sólo del aumento de las temperaturas; se trata de desestabilizar los patrones climáticos y aumentar la frecuencia de eventos extremos, incluidos aquellos que provocan nevadas sin precedentes.