Ha surgido un descubrimiento notable en el Parque Estatal Island Beach en Nueva Jersey: los restos expuestos del Lawrence N. McKenzie, una goleta que se hundió en 1890. Las recientes tormentas invernales severas y la erosión costera han revelado partes del barco, que habían permanecido enterrados bajo la costa durante más de un siglo.
El destino del Lawrence N. McKenzie
El Lawrence N. McKenzie era una goleta de 98 pies que transportaba un cargamento de naranjas en un viaje de 1.600 millas desde el sur hacia la ciudad de Nueva York cuando ocurrió el desastre en marzo de 1890. Atrapado en una espesa niebla frente a Barnegat, Nueva Jersey, el barco se sumergió al menos seis pies en el agua y fue abandonado. Toda la tripulación de ocho personas, incluido el propio capitán Lawrence N. McKenzie, fue rescatada. Sin embargo, el barco se perdió en el Océano Atlántico.
Construido en 1883, el McKenzie tuvo una vida útil corta y estuvo en funcionamiento menos de siete años antes de su desaparición. En el momento del hundimiento, el barco estaba valorado en alrededor de 9.000 dólares, con 2.000 dólares adicionales en cítricos a bordo.
¿Por qué ahora? El papel de la erosión costera
Los restos del naufragio permanecieron ocultos hasta este invierno, cuando vientos y olas inusualmente fuertes causaron una erosión significativa a lo largo de la costa de Nueva Jersey. Como explicaron los funcionarios del Parque Estatal Island Beach, la erosión es un proceso natural y cíclico en el área; las tormentas invernales quitan la arena de las playas, dejando al descubierto las estructuras subyacentes. Si bien las playas generalmente se recuperan durante los meses más tranquilos del verano, las condiciones de este año han preservado suficientes restos del naufragio como para hacerlo visible.
El descubrimiento destaca la naturaleza dinámica de los entornos costeros. La erosión no es sólo una cuestión de desaparición de tierras: también desentierra piezas olvidadas de la historia.
Conservación y Advertencias
El personal del parque está monitoreando los restos expuestos y los arqueólogos marítimos se están preparando para examinar el sitio más a fondo. Sin embargo, los funcionarios han emitido una severa advertencia contra la manipulación de los restos. Tocar o retirar cualquier parte del naufragio está estrictamente prohibido y dará lugar a sanciones legales.
El Lawrence N. McKenzie sirve como un crudo recordatorio del poder del océano y de las muchas historias no contadas enterradas bajo las olas. Este descubrimiento ofrece una visión poco común del pasado marítimo de Nueva Jersey, preservado por casualidad y revelado por las fuerzas de la naturaleza.




















