La cuestión de si se deben comer especies invasoras está ganando terreno como un enfoque único, aunque poco convencional, de gestión ecológica. Jacob Barney, profesor de ecología de plantas invasoras en Virginia Tech, lo expresa sin rodeos: comer plantas invasoras convierte el daño ecológico en un resultado positivo. Pero, ¿qué importancia tiene ese impacto y por qué es importante?
El problema de las especies invasoras
Las especies introducidas se vuelven invasoras cuando amenazan los ecosistemas nativos al competir con la flora y la fauna locales por los recursos. Sin depredadores naturales, estas poblaciones pueden explotar, alterando el equilibrio de la naturaleza. Afortunadamente, muchos de estos invitados no deseados resultan ser comestibles.
La propagación de especies invasoras es una consecuencia natural de la actividad humana. Ya sea accidental o intencional, la introducción de plantas y animales no nativos es un proceso continuo con consecuencias de gran alcance. Comprender la escala de estas introducciones es crucial, ya que a menudo alteran los paisajes y las economías de manera impredecible.
De las comidas compartidas en el aula a la cosecha comercial
Barney desafía a sus alumnos a crear platos utilizando ingredientes invasivos, demostrando su potencial culinario. Los ejemplos recientes incluyen galletas de nopal y salchichas de cerdo salvaje, con salsa de espinacas y alcachofas a base de kudzu llevándose el premio.
Se introdujeron algunas invasoras por su palatabilidad, como el higo mediterráneo en California. Otras, como el kudzu (originalmente una planta ornamental en los EE. UU.), han echado raíces en sus ecosistemas nativos como fuente de alimento. En Asia, las hojas de kudzu son una verdura y sus raíces se utilizan en jaleas.
La captura a gran escala, como el esfuerzo en curso para comercializar el bagre azul en la Bahía de Chesapeake, puede tener un impacto ecológico significativo. La clave es aumentar el consumo más allá de la búsqueda de alimento individual.
Comercialización de especies invasoras: del “copi” al derbi del pez león
Las percepciones importan. En Illinois, la carpa asiática se vende como “copi” para superar las marcas negativas. En Florida, los “Derbys del pez león” combinan competiciones de pesca submarina con degustaciones gratuitas, fomentando el consumo de este depredador invasor. Estos eventos crean conciencia y promueven el desarrollo de un mercado comercial para especies invasoras.
El impacto limitado del consumo individual
Si bien comer especies invasoras no las erradicará por completo (la eliminación total es rara, excepto en entornos aislados como islas pequeñas), no es insignificante. La búsqueda de alimento, si bien tiene un pequeño impacto ecológico, fomenta la concienciación. La recolección a gran escala tiene el potencial de marcar la diferencia, pero la erradicación no es el objetivo. La atención se centra en la gestión de la población y la minimización del daño ambiental.
Una nueva perspectiva sobre la ecología local
Comer especies invasoras proporciona un punto de entrada único para comprender los ecosistemas locales. Identificar invasores comestibles requiere aprender sobre su entorno, las relaciones entre organismos y el papel que desempeñan los invasores en su entorno. Esta conciencia es el verdadero beneficio.
Recursos como iNaturalist y su aplicación Seek pueden ayudar con la identificación de especies. La plataforma también crea una base de datos colaborativa de avistamientos de especies invasoras, valiosa para los científicos que estudian su propagación.
Barney recomienda el olivo de otoño, un invasor común en el este de EE. UU., por sus bayas sabrosas (aunque inicialmente amargas).
En conclusión, si bien comer especies invasoras no resolverá el problema de la noche a la mañana, ofrece un enfoque práctico y educativo para la conciencia ecológica. No se trata de erradicación; se trata de cambiar nuestra perspectiva sobre las especies que nos rodean. Al cambiar nuestros hábitos de consumo, podemos convertir una amenaza en una oportunidad y fomentar una comprensión más profunda del medio ambiente.




















