Un nuevo estudio revela una correlación estadísticamente significativa entre la exposición al humo de los incendios forestales durante el embarazo y una mayor incidencia de diagnósticos de autismo en niños. Investigadores de la Universidad de Tulane analizaron datos de más de 200.000 nacimientos en el sur de California entre 2006 y 2014 y descubrieron que incluso una exposición limitada al humo durante el tercer trimestre puede elevar el riesgo de autismo.

Exposición al humo y riesgo de autismo: los hallazgos

El estudio, publicado en Environmental Science & Technology, muestra una clara relación dosis-respuesta. Las madres expuestas a tan solo uno a cinco días de humo de incendios forestales tenían un 11% más de probabilidad de tener un hijo diagnosticado con autismo a los cinco años. Este riesgo aumentó con una mayor exposición: de seis a diez días fumando se correlacionaron con un aumento del 12 %, mientras que más de diez días aumentaron la probabilidad en un 23 %.

Estas cifras son alarmantes porque sugieren que la contaminación del aire no es sólo un peligro respiratorio sino también un posible factor de riesgo neurológico. Los mecanismos exactos que impulsan este vínculo aún no están claros, pero los datos sugieren firmemente una conexión. La investigación es particularmente notable porque es uno de los primeros estudios a gran escala que examina específicamente el impacto del humo de los incendios forestales en las tasas de autismo.

Por qué esto es importante: una creciente amenaza para la salud pública

Los hallazgos son críticos dada la frecuencia e intensidad crecientes de los incendios forestales en el oeste de EE. UU. El cambio climático está exacerbando estos eventos, lo que significa que más mujeres embarazadas estarán expuestas al humo durante períodos críticos de desarrollo. El USDA informa que los grandes incendios forestales actualmente arden durante un promedio de 52 días, un aumento dramático con respecto a solo seis días en los años 1970 y 1980.

Ésta no es una preocupación aislada. Investigaciones anteriores han relacionado la exposición a la contaminación por partículas, los gases de escape de diésel y el mercurio durante el embarazo con un mayor riesgo de autismo. El conjunto de evidencia emergente sugiere que las toxinas ambientales pueden actuar como factores de riesgo modificables, lo que significa que las intervenciones para reducir la exposición podrían reducir potencialmente las tasas de autismo.

Advertencias e investigaciones futuras

Los investigadores enfatizan que el estudio establece una asociación, no una causalidad directa. El autismo es complejo y probablemente se deba a una combinación de factores genéticos y ambientales. Además, el estudio tiene limitaciones: las estimaciones de exposición al humo pueden variar y el estrés de los propios incendios forestales también podría influir.

Sin embargo, los expertos coinciden en que los hallazgos son preocupantes y merecen una mayor investigación. A medida que los incendios forestales se vuelven más frecuentes, comprender sus impactos en la salud a largo plazo ya no es solo una preocupación ambiental: es una prioridad apremiante de salud pública.

El estudio subraya la necesidad de medidas proactivas para proteger a las mujeres embarazadas del humo de los incendios forestales, incluido un mejor monitoreo de la calidad del aire, avisos de salud pública y, potencialmente, intervenciones para reducir el riesgo de incendios forestales en sí.