La NASA está a punto de lanzar Artemis II, la primera misión tripulada que orbita la Luna en más de medio siglo. La misión, cuyo lanzamiento está previsto para el 6 de febrero, representa un paso fundamental hacia el establecimiento de una presencia humana sostenida más allá de la Tierra.
Rodando hacia la plataforma de lanzamiento
Los ingenieros del Centro Espacial Kennedy en Florida comenzarán a trasladar el cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) completamente ensamblado y la nave espacial Orion a la Plataforma de Lanzamiento 39B el sábado. Este lento viaje de 12 horas a lo largo de cuatro millas marca un hito importante en los preparativos.
La misión no se trata sólo de llegar a la luna; es un vuelo de prueba riguroso. Como afirmó Jacob Bleacher, científico jefe de exploración de la NASA: “Artemis II es exploración… la ciencia es nuestra caja de herramientas para sobrevivir”.
Probando los límites: una fase crítica
Una vez en la plataforma, la NASA llevará a cabo un “ensayo general húmedo”, cargando más de 700.000 galones de combustible criogénico y simulando la cuenta regresiva completa del lanzamiento. Este proceso es crucial, ya que las fugas de hidrógeno retrasaron anteriormente a Artemis I. El objetivo es llevar la nave espacial al límite sin astronautas a bordo, garantizando su disponibilidad operativa.
La tripulación y la trayectoria
Artemis II transportará a cuatro astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Jeremy Hansen, de la NASA, en un viaje de 10 días. La nave espacial Orion seguirá una “trayectoria de retorno libre” aprovechando la gravedad de la luna para lanzar a la tripulación de regreso a la Tierra. En su punto más lejano, la misión los llevará aproximadamente 4.700 millas más allá de la cara oculta de la Luna, estableciendo un nuevo récord de distancia para viajes espaciales humanos.
Ciencia del espacio profundo: seguimiento de la respuesta humana
La tripulación usará sensores para monitorear sus respuestas fisiológicas a las condiciones del espacio profundo. Entre los experimentos a bordo se encuentra AVATAR, un sistema que simula órganos humanos para comprender cómo reaccionan ante el duro entorno. La NASA espera que estos datos ayuden a garantizar que los futuros astronautas puedan “sobrevivir y prosperar” en el espacio.
Una nueva vista de la Luna
La misión promete vistas impresionantes, particularmente de la cara oculta de la Luna, una región nunca visible desde la Tierra. Según Bleacher, la Luna les parecerá a los astronautas como una pelota de baloncesto con el brazo extendido. Incluso existe la posibilidad de que vean áreas de la luna nunca antes vistas por ojos humanos.
Preocupaciones sobre el escudo térmico y el reingreso
Una preocupación crítica es el escudo térmico de la cápsula de Orión. Durante Artemis I, arrojó más material del esperado durante el reingreso, lo que generó dudas sobre la seguridad. La NASA ha ajustado el plan de reentrada de Artemis II para acortar pero intensificar el período de calentamiento, con la esperanza de mitigar este riesgo. La tripulación aterrizará en la costa de San Diego, pero su misión no terminará ahí; Se someterán a más pruebas, incluidas caminatas espaciales simuladas, para evaluar su preparación para las operaciones en la superficie lunar.
Artemis II es una prueba de estrés vital para las ambiciones lunares a largo plazo de la NASA. Está diseñado para probar los sistemas operativos, de navegación y de soporte vital de Orión en el espacio profundo, una hazaña que no se había logrado desde el final del programa Apolo. El éxito de la misión se medirá no solo por lo lejos que llegue, sino por lo bien que prepare a la humanidad para un futuro entre las estrellas.
