La destilería Sterling de Escocia está explorando un cambio radical en el envasado: sustituir las tradicionales botellas de vidrio por latas de aluminio para su whisky. Esta medida, impulsada por preocupaciones de sostenibilidad, enfrenta importantes obstáculos relacionados con la preservación del sabor y la seguridad. La destilería pretende estrenar el cambio en 2027, pero el éxito depende de encontrar un revestimiento adecuado para evitar la contaminación por metales.

El problema del vidrio

La industria del whisky depende en gran medida del vidrio debido a su calidad y estabilidad percibidas. Las botellas de vidrio refuerzan la imagen de artesanía y no interfieren con el delicado perfil de sabor del licor después de años de añejamiento. Sin embargo, la producción de vidrio consume mucha energía y su peso aumenta la contaminación relacionada con el transporte. El reciclaje de vidrio también es menos eficiente que el reciclaje de aluminio.

Aluminio como alternativa

Los contenedores de aluminio ofrecen una alternativa más sostenible. Son livianos, fácilmente reciclables y requieren menos energía para producirse. Sin embargo, la industria del whisky ha dudado en adoptar el aluminio debido a preocupaciones sobre la alteración del sabor y la posible lixiviación de metales en el licor.

Investigación científica

Sterling Distillery se asoció con la Universidad Heriot-Watt para analizar la interacción entre el whisky y el aluminio. Los investigadores utilizaron espectroscopia de resonancia magnética nuclear y espectrometría de masas de plasma para evaluar los cambios de sabor y los niveles de metales. Las pruebas revelaron que el aluminio puede reducir compuestos clave del sabor como el ácido gálico, aunque las pruebas de sabor a ciegas no mostraron diferencias notables entre el whisky almacenado en vidrio y el aluminio.

El problema de la toxicidad

El problema principal es la filtración de aluminio en el whisky. El aluminio sin revestimiento reacciona con los ácidos orgánicos del alcohol, liberando potencialmente niveles peligrosos del metal. Esto no es un problema en productos como las latas de sopa, que utilizan resina epoxi o revestimientos de BPA. Sin embargo, el BPA tiene sus propios problemas medioambientales y de salud, lo que lleva a la búsqueda de alternativas más seguras.

La necesidad de innovación

Los investigadores concluyeron que los revestimientos de aluminio actuales son insuficientes para evitar la contaminación del metal durante los largos períodos de envejecimiento típicos del whisky. Es necesario un revestimiento nuevo y duradero para garantizar tanto la integridad del sabor como la seguridad del consumidor.

“Cualquier innovación debe respetar el arte de hacer whisky y al mismo tiempo cumplir con los más altos estándares de seguridad”, dijo Annie Hill, investigadora del Centro Internacional de Elaboración de Cerveza y Destilación de Heriot-Watt.

La destilería reconoce el desafío, pero sigue comprometida a encontrar una solución antes de que su primer whisky añejado esté listo en 2027. Esta búsqueda resalta la creciente presión de la industria para equilibrar la tradición con la responsabilidad ambiental.

El futuro de las botellas de whisky de aluminio depende de superar estas barreras químicas y materiales, lo que demuestra que la sostenibilidad no tiene por qué comprometer la calidad.