Los océanos del mundo han absorbido más calor en 2025 que en cualquier año jamás registrado, confirma un nuevo estudio. Esta alarmante tendencia, detallada en la revista Advances in Atmospheric Sciences, pone de relieve el ritmo acelerado del cambio climático y sus consecuencias de largo alcance.

Absorción récord de calor

Científicos de instituciones líderes –incluida la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU., la Academia de Ciencias de China y el Servicio Marino Copernicus de la UE– descubrieron que los 2.000 metros superiores del océano absorbieron 23 zettajulios de energía adicional en 2025. Para poner eso en perspectiva, esto equivale a 37 veces el consumo de energía mundial en 2023.

Esta enorme acumulación de calor no sólo representa un récord; Significa un cambio peligroso en el sistema climático de la Tierra. El océano actúa como un enorme sumidero de calor, absorbiendo más del 90% del exceso de calor atrapado por las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin esta absorción, el calentamiento atmosférico sería mucho más extremo.

Temperaturas superficiales en aumento

Las temperaturas promedio de la superficie del mar también alcanzaron el tercer nivel más alto registrado, superando el promedio de 1981-2010 en aproximadamente 0,5 grados Celsius (1 grado Fahrenheit). Estas superficies más cálidas influyen directamente en los patrones climáticos, aumentando el riesgo de eventos extremos como huracanes, olas de calor marinas y distribución alterada de las precipitaciones.

Implicaciones para el calentamiento global

El aumento del calor del océano es un importante impulsor del calentamiento global. El calor récord almacenado en los océanos es un factor clave por el cual se prevé que 2025 esté entre los años más calurosos jamás documentados, y probablemente sea el segundo o tercer más cálido jamás registrado.

La continua acumulación de calor en los océanos es un indicador claro de que el cambio climático no se está desacelerando; se está acelerando. Esto tiene profundas implicaciones para los ecosistemas, los sistemas climáticos y la habitabilidad futura de nuestro planeta.

El estudio subraya la necesidad urgente de reducciones rápidas y drásticas de las emisiones de gases de efecto invernadero para mitigar un mayor calentamiento de los océanos y sus catastróficas consecuencias.