Una nueva investigación confirma que incluso las criaturas más simples duermen, lo que sugiere que el sueño evolucionó mucho antes que los cerebros complejos. Un estudio publicado en Nature Communications revela que las medusas y las anémonas de mar entran en un estado similar al sueño durante horas cada día, reflejando los patrones de sueño humanos. Los hallazgos desafían las suposiciones arraigadas sobre la necesidad del sueño para la cognición avanzada.
Dormir en criaturas sin cerebro: ¿un misterio biológico resuelto?
Durante años, los científicos debatieron por qué los animales duermen. Este estudio sugiere que el sueño no está vinculado a la inteligencia sino más bien al mantenimiento biológico fundamental. Las medusas y las anémonas de mar, que carecen de sistema nervioso central, todavía presentan períodos de actividad reducida y desaceleración metabólica. Los investigadores indujeron daño neuronal en las criaturas y observaron una correlación directa : más daño significaba una mayor duración del sueño.
Esto refuerza la idea de que el sueño es una función conservada a lo largo de la evolución. Desde humanos con cerebros intrincados hasta medusas con redes nerviosas simples, el sueño sirve como una “ventana” para la reparación interna: reparar el daño del ADN y mantener la salud neuronal.
Implicaciones evolutivas
El estudio respalda la teoría de que el sueño evolucionó antes que el cerebro, lo que lo convierte en un mecanismo de supervivencia fundamental. También destaca que la necesidad de dormir no depende de la inteligencia; Incluso los organismos sin sistema nervioso central necesitan descansar para funcionar.
Según Philippe Mourrain, investigador del sueño de la Universidad de Stanford (que no participó en el estudio), este descubrimiento confirma que el sueño permite que se realicen tareas domésticas clave en todas las especies.
Por qué es importante
La sencillez del sueño de estas criaturas plantea preguntas intrigantes. Si el sueño es tan básico, ¿qué lo impulsa? El estudio sugiere que el daño celular puede ser el principal desencadenante, pero se necesita más investigación. Esto podría explicar por qué los humanos también nos quedamos dormidos cuando estamos estresados o enfermos.
El hecho de que las medusas y las anémonas de mar duerman hasta ocho horas al día (a menudo de noche) sugiere que el sueño puede estar ligado a ritmos ambientales, incluso en organismos sin cerebro. El estudio demuestra que el sueño no es un lujo de la inteligencia sino un proceso biológico central.
