Una nueva imagen del Telescopio Espacial Hubble revela una dramática colisión entre grandes objetos que orbitan la estrella Fomalhaut, a sólo 25 años luz de la Tierra. El evento no es un suceso raro, sino un proceso relativamente frecuente en sistemas estelares jóvenes. Los hallazgos desafían las teorías existentes sobre cómo se forman y evolucionan los sistemas planetarios.
Un sistema en caos
Fomalhaut, una de las estrellas más brillantes visibles a simple vista, es conocida desde hace mucho tiempo por sus prominentes anillos de polvo y escombros. En 2008, los astrónomos detectaron un posible planeta orbitando la estrella. Sin embargo, en 2014, el objeto había desaparecido misteriosamente. Esta desaparición insinuó un evento violento en lugar de una órbita estable.
La hipótesis de la reaparición y la colisión
Observaciones recientes en 2023 revelaron un nuevo punto de luz en la misma región, parecido al objeto observado anteriormente. Los astrónomos proponen ahora que tanto el “planeta” original como la nueva apariencia son restos de colisiones masivas entre dos o más cuerpos grandes.
“La teoría anterior sugería que debería haber una colisión cada 100.000 años, o más. Aquí, en 20 años, hemos visto dos”, dice Paul Kalas, astrónomo de la Universidad de California en Berkeley.
Implicaciones para la formación planetaria
Este descubrimiento sugiere que los sistemas planetarios son mucho más dinámicos y caóticos de lo que se pensaba anteriormente. Las colisiones pueden ser una etapa mucho más frecuente en la formación planetaria de lo que se había estimado anteriormente. La tasa de estos eventos alrededor de Fomalhaut (dos observados en sólo dos décadas) indica que los impactos violentos son comunes, especialmente en sistemas jóvenes que aún están en desarrollo.
Observaciones futuras con James Webb
Los científicos planean utilizar el telescopio espacial James Webb para analizar el polvo que quedó de la colisión. Esto podría revelar información valiosa sobre la composición de estos campos de escombros, incluida la presencia de hielo de agua. Al estudiar tales eventos, los astrónomos esperan comprender mejor cómo se forman y evolucionan los planetas en otros sistemas estelares.
Las observaciones alrededor de Fomalhaut demuestran que la formación planetaria no es un proceso fluido, sino caótico salpicado de frecuentes colisiones. Estos eventos pueden ser un paso clave en la creación de sistemas planetarios estables como el nuestro.




















